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¿Qué comemos, cuando comemos atún?

La consumimos en varios formatos: en conserva, crudo, cocinado... Pero, ¿cómo es su captura y suministro?

El atún es una fuente de proteínas muy popular y de bajo coste. Después de la anchoa peruana y el eglefí (un pescado parecido al bacalao), es el tercer producto alimentario marino del mundo por lo que hace al volumen de capturas.

En el ranking europeo, el atún es la especie marina más consumida, seguida del bacalao, el salmón y el eglefino. Esto quiere decir que, de media, en la UE, una persona come 2,9 kg, la mayor parte procesada y en conserva.

El negocio del atún

El atún es un pescado de gran valor en el mercado. En 2020, su consumo mundial alcanzó un valor económico de 40.000 millones de dólares americanos. Su diversidad en especies contribuye a su valor, puesto que se pueden encontrar más de 40 especies diferentes, siendo 6 las más capturadas y consumidas. Sin embargo, todo esto conlleva varios problemas, entre ellos la sobrepesca.

El atún es uno de los pescados marinos más consumidos en todo el mundo, especialmente en conserva enlatada. Japón es uno de los países que más captura.

A pesar de que la industria ha probado varios métodos de producción acuícola, el atún es un animal migratorio y esto hace que la pesca sea, prácticamente, el único método de producción alimentaria, sea para consumirla entera (fresca o congelada) o en conserva (en lata o vidrio). Los métodos de pesca más empleados son la pesca cerco y con palangre, ambas denunciadas reiteradamente por organizaciones ecologistas por su grave afectación a la sostenibilidad de las especies de atún y otros animales del entorno marino.

¿De dónde proviene el atún?

En cuanto al atún entero (para consumir entero o troceado, pero no en conserva), Japón es el principal productor. Lo siguen otros países asiáticos como Taiwán, Corea del Sur, Indonesia y China. Y si nos fijamos en el atún en conserva, Tailandia acapara un 46% de la producción mundial y, en segundo lugar, encontramos el Estado español, con cerca de un 10% de la cuota de mercado. Aun así, el consumo de atún es tan elevado en España que necesita importar otros países.

atún
Pescado en una lonja. Autora: Eva Bronzini, via Pexels

Cal destacar, també, que Tailàndia s’encarrega tant de la captura com de la resta de procés transformador i enllaunador; en canvi, Espanya, sovint externalitza la transformació de la tonyina capturada i el seu enllaunament a altres països, principalment de Centre i Sud-amèrica, com l’Equador, El Salvador, Guatemala, Brasil… Aquest fet produeix que l’Equador esdevingui el principal importador de peix en llauna.

Concentración empresarial

En la cadena de suministro del atún, las empresas que dominan el mercado son las que imponen los precios de los alimentos mediante sus grandes volúmenes de compra. En el caso europeo, estas son las grandes cadenas de supermercados como Schwarz -Lidl-, Aldi y Rewe (Alemania), Tesco (Reino Unido) y Carrefour (Francia). En el caso del Estado Español, se trata de Mercadona (que concentra aproximadamente una cuarta parte de la cuota de mercado), Carrefour, Lidl y el Grupo Día. Estas empresas de venta al menor hacen uso de su enorme poder para presionar a otras empresas de la cadena de suministro e influir, así, en los precios y estándares de calidad a aplicar.

Detalle de una lata de atún. Autor: Towfiqu Barbhuiya, via Pexels.

Por otro lado, en la base de todo este sistema, y en contraste con la concentración de poder empresarial en el resto de la cadena, la mayor parte de las empresas pesqueras se encuentran en un mercado altamente fragmentado y con una gran dispersión geográfica, de forma que provoca una alta competencia entre flotas. Esto permite a los supermercados, y al resto de grandes empresas de la cadena comercial, fomentar esta competencia entre los pescadores, hecho que los obliga a forzar la caída del precio de la materia prima (el atún). En este sentido, mientras el consumidor final asiste a guerras comerciales de precios entre las marcas de atún y supermercados, los importes que se pagan a los productores sufren una gran variabilidad a la baja, sometiéndolos a una intensa presión que acaba repercutiendo en sus condiciones laborales y de vida.

El impacto de la captura de atún

El estudio “Los impactos económicos, ambientales y sociales en la gestión de los comedores de las universidades públicas de Barcelona”, elaborado por Setem y Opcions, recoge un análisis de riesgos de la compra de atún en lata. El estudio repasa varios aspectos, pero se centra, sobre todo, en el impacto en los países latinoamericanos, concretamente en Ecuador, puesto que son estos quienes se ocupan de la transformación y proceso de enlatar el atún, que es la versión que más consumimos.

Barco pesquero a Kijal, Tenegganu, Malàisia. Autor: Pok Rie, via Pexels

El estudio, que se puede consultar aquí, destaca los riesgos vinculados tanto a la actividad pesquera en el océano Pacífico como los vinculados a la transformación de lomos y enlatado (Ecuador) y lo hace repasando materias fundamentales como la gobernanza, derechos humanos, prácticas laborales o medio ambiente, entre otros.

Son unos cuantos, los impactos, pero destacamos los más destacados a continuación:

  • La pesca es considerada una de los trabajos más peligrosos del mundo, con cerca de 24.000 muertes anuales, según la OIT y la FAO. La mayor parte están relacionadas con la carencia de inversión en seguridad a bordo de los barcos.
  • Se vulneran los derechos de los trabajadores de los barcos atuneros, con casos de trabajo forzado, trata de personas, abandono de pescadores, trabajo infantil e, incluso, esclavitud.
  • Les treballadores de la regió pacífica es troben en situació de vulnerabilitat i es troben casos generalitzats de jornades laborals excessives (de fins a 20 hores), retribucions per sota del salari mínim (o cap), condicions d’insalubritat i violència vers les pescadores, entre altres.
  • En el aspecto ambiental, se está haciendo una pesca insostenible, hecho que conlleva que la renovación de peces sea inferior a la necesaria para la subsistencia de las especies.

¿Qué alternativas tenemos como consumidoras?

Si queremos incorporar el pescado en nuestra dieta, podemos hacer uno consumo consciente de pesacado y aplicar los siguientes 8 criterios:

  1. Mira la etiqueta y si no la encuentras, pídela. Allá encontrarás información sobre el nombre de la embarcación, la fecha y el lugar de la pesca y el arte de pesca.
  2. Consume pescado local, preferentmente de nuestro litoral.
  3. Prioriza la pesca artesanal, como por ejemplo el cerco litoral de pequeñas embarcaciones o la pesca de marisco a pie.
  4. Consumeix peix de temporada. Sí, igual que les hortalisses i fruites, el peix també té la seva època. Així doncs, les gambes són pròpies de maig a juny, les galeres de gener a març, les dorades entre gener i març…
  5. Apuesta por los peces “olvidados”, como los que recomienda SOSPeix, que lista qué pescados es mejor no consumir y por cuáles optar.
  6. Rechaza los pescados demasiado pequeños, hay una legislación que determina cuál es la medida mínima.
  7. Elige los circuitos cortos o la venta directa, es decir, ve a los mercados y tiendas de proximidad, que acostumbran a comprar en las lonjas de la zona.
  8. Opta por el pescado fresco, el congelado acostumbra a estar asociado a barcos industriales que aplican técnicas de captura poco sostenibles.

En este artículo lo explicamos con mucho más detalle.

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