Juguetes: guía rápida para elegir los mejores materiales

¿Plástico reciclado o bioplástico? ¿Corcho o bambú? El mundo de los juguetes se renueva para superar la dependencia del petróleo. Crece la oferta de juguetes de madera y llegan nuevos materiales. ¿Cuál es el más sostenible? ¿Cuál es el más seguro para las criaturas?
Avió de fusta joguina

En el mundo de los juguetes se usan muchos materiales, desde la madera hasta los textiles, pasando por el corcho o el caucho. Aun así, el plástico ha sido el material mayoritario desde que aumentó exponencialmente su producción a mediados del siglo pasado. Sus propiedades le otorgan ventajas respecto a otros materiales: es fácil de modelar, es barato, tiene alta durabilidad, se limpia fácilmente, no es frágil y es ligero.

Actualmente, pero, está incrementando la investigación de nuevos materiales, más sostenibles y más seguros para la salud, para fabricar los juguetes. La desconfianza hacia la producción industrial masiva hace que muchas personas estén cada vez más abiertas a adquirir juguetes de fabricantes minoritarios y hechos con materiales naturales o alternativos al plástico.

¿Por qué es recomendable renunciar a los juguetes de plástico?

Poco a poco nos estamos dando cuenta que el plástico no es la opción más saludable ni la más sostenible para fabricar juguetes. Además, numerosos estudios han demostrado los efectos nocivos que pueden tener en los niños debido a los aditivos tóxicos que contienen. Por ejemplo, es sabido que la mayoría de los plásticos contienen tóxicos y sustancias disruptoras endocrinas, como los ftalatos (dan flexibilidad al plástico), el bisfenol A (aporta dureza) o retardantes de llama, bromados, en su composición. Este hecho es especialmente preocupante, puesto que los niños son mucho más vulnerables a los tóxicos que los adultos. Además, los más pequeños suelen llevarse los juguetes a la boca e incluso morderlos.

Por otro lado, el impacto ambiental de los juguetes de plástico también es un factor que explica la creciente demanda de alternativas. La gran mayoría de plásticos se fabrican a partir del petróleo, un recurso no renovable, la extracción y refinamiento del cual tiene una importante huella ecológica. Por otro lado, muchos juguetes de plástico no se pueden reciclar, bien porque están hechos de una mezcla de diferentes tipos de plásticos, bien porque están hechas de un plástico no reciclable. Por eso se acaban tirando en el contenedor gris y van a parar a vertederos o a incineradoras. En el peor de los casos, los residuos plásticos acaban en el medio natural, donde no se degradan a corto plazo sino que se fragmentan en pequeñas partículas (los famosos microplàsticos) que pueden causar problemas de toxicidad en los ecosistemas y ser ingeridas por animales.

Alternatives naturals

Los juguetes hechos con materiales naturales, como la madera, el algodón o el corcho, presentan ciertas características comunes que las diferencian de los juguetes fabricados con materiales sintéticos, como el plástico. Para empezar son recursos renovables y se biodegradan mucho más rápido. Además, muy a menudo son más sencillas e incentivan el uso de la imaginación del usuario.

Por otro lado, suelen ser “atemporales“, no siguen modas o gustos pasajeros y se pueden aprovechar de generación en generación, o bien ser dadas y utilizadas por otros niños. Para acabar, las que presentan acabados más naturales, como por ejemplo ramas convertidas en bloques de construcción, ofrecen a los más pequeños una conexión directa con la naturaleza.

Los materiales naturales más comunes en juguetes son:

La madera

Es importante que los juguetes de madera estén tratados con productos naturales

La fusta és el material de les joguines de tota la vida. Té una alta durabilitat i resistència. A més, no és tòxica, sempre que no se li afegeixin additius o pintures amb tòxics.

La madera es el material de los juguetes de toda la vida. Tiene una alta durabilidad y resistencia. Además, no es tóxica, siempre que no se le añadan aditivos o pinturas con tóxicos.

Actualmente existen pequeños fabricantes de juguetes de madera proveniente de explotaciones forestales sostenibles que se acreditan bajo los sellos PEFC o FSC. Este último ofrece más garantías, puesto que, además de empresas del sector de la madera, también participan entidades ecologistas.

Es importante también que los juguetes de madera hayan sido tratados con productos naturales, como la cera de abeja, aceites vegetales (como el de linaza) o con pinturas con tintes vegetales y de base acuosa. Son un ejemplo en Cataluña la empresa Grapat, que usa madera de varios países europeos bajo la certificación PEFC. Además, no usan pintura, sino tintes no tóxicos de base acuosa.

El caucho natural

Se trata de un material que proviene de la savia del árbol Hevea Brasilensis. Cuando la savia se extrae, esta se introduce en moldes y se deja secar a alta temperatura y humedad baja, para obtener objetos blandos y flexibles, perfectamente aptos para los más pequeños.

Hay que asegurarse que los juguetes y complementos para los niños (como los chupetes) son íntegramente hechos con caucho natural y no se los ha añadido cabe otro aditivo. El mejor es preguntarlo al productor y escoger solo aquellos que lo puedan asegurar. Lanco es una empresa barcelonesa que fabrica juguetes para niños hechas únicamente de caucho natural y ecológico, libre de tóxicos como lo bisfenol A, las nitrosaminas y los ftalatos. Las pinturas que utilizan están hechas con colorantes alimentarios y son de base acuosa, libres de metales pesados. Además, todos sus productos son artesanales.

El bambú

El bambú és una planta que crece tradicionalmente en climas cálidos y húmedos, a pesar de que también se pueden encontrar en regiones más frías y montañosas. Es muy resistente y, además, la regeneración de los bosques de bambú se produce rápidamente de forma natural, sin necesidad de añadir pesticidas o fertilizantes. Por todos estos motivos está ganando fama como sustituto del plástico en muchos productos desechables.

En cuanto a su huella ambiental, el bambú absorbe más dióxido de carbono y libera más oxígeno que otros árboles. En su contra: el bambú que consumimos aquí no proviene de plantaciones locales y tampoco hay fabricantes de proximidad que lo utilicen.

El corcho

El corcho tiene características muy interesantes en el mundo de los juguetes: es blando, flota, es impermeable y tiene propiedades naturales retardantes de llama. Este material proviene mayoritariamente de la corteza del alcornoque, árbol muy extendido en la región del Mediterráneo. Según el director del Institut Català del Suro, Albert Hereu, a pesar de que la cantidad de materia prima de corcho que se genera en bosques catalanes no es despreciable (unas 5000 toneladas/año), este solo representa el 10% del total del corcho que usa la industria catalana del corcho. El otro 90% se importa mayoritariamente del resto de España y de Portugal.

Hory es una pequeña empresa productora de juguetes de Blanes. Todos sus juguetes están hechos de corcho aglomerado. El corcho que usan se produce en la comarca del Gironès a partir de materia prima obtenida de los encinares del macizo del Ardenya (en la comarca de La Selva), mezclada con subproductos de la industria catalana de tapones de corcho (virutas y tapones defectuosos).

La tela

La mayoría de fibras naturales se pueden usar para fabricar juguetes, como el algodón, el lino y la lana. Para asegurarse que no contienen tóxicos y que son totalmente biodegradables, hace falta que provengan de explotaciones ecológicas y que no estén teñidos con colorantes sintéticos o tratados con productos químicos durante la fabricación del tejido.

Wooly Organic, de Letonia, fabrica muñecos hechos con tejidos y rellenos naturales, todos ecológicos y certificados por la Global Organic Textile Standard (GOTS). Más cerca, La nina de fils, confecciona de forma artesana muñecos de trapo, móviles y antifaces.

El junco

De uso más minoritario en juguetes, esta planta puede ofrecer cierta versatilidad dada su flexibilidad y capacidad para construir tejidos rígidos. Algunos fabricantes hacen juguetes de este material, como cestas, sonajeros y pelotas. En Jugaia, por ejemplo, tienen un sonajero hecho de junco y relleno de trocitos de conchas.

Materiales sintéticos alternativos al plástico: los bioplásticos

Actualmente son la alternativa más conocida a los plásticos provenientes de combustibles fósiles. Se trata de plásticos sintetizados a partir de materia orgánica vegetal. Aun así, son la alternativa más sostenible?

Los bioplásticos son plásticos sintetizados a partir de materia orgánica vegetal, análogos a los plásticos hechos a partir de combustibles fósiles. Algunos de los productos vegetales utilizados para fabricar bioplástico son la caña de azúcar, el maíz, el almidón de patata o el almidón de arroz.

Los bioplásticos, en comparación con los plásticos convencionales, presentan menores emisiones de gases de efecto invernadero durante su producción, puesto que la extracción de los combustibles fósiles genera una gran cantidad de estos gases en comparación con los recursos necesarios para el cultivo de vegetales para producir bioplásticos.

Aun así, también hay que destacar algunos inconvenientes, como la superficie de cultivo necesaria, y la contaminación del medio natural (por los fertilizantes y pesticidas de los cultivos no ecológicos y los productos químicos utilizados durante su fabricación). El hecho de ser bioplásticos, además, no implica que todos se puedan considerar biodegradables. Hay bioplásticos que lo son, como el PLA (ácido poliláctico), mayoritariamente hecho a partir de los azúcares del maíz, y el PHA (polihidroxialcanoato), producido por la fermentación bacteriana de materia orgánica. Pero también hay bioplásticos no biodegradables según la normativa europea, como el polietileno hecho a partir de la caña de azúcar, que tiene exactamente las mismas propiedades y características que el polietileno derivado del petróleo.

En cuanto a los juguetes hechos con bioplástico, algunos tienen certificación ecológica. Esta garantiza que el bioplástic no se ha producido a partir de cultivos transgénicos, que no se han usado pesticidas y que no se han añadido aditivos tóxicos, como se hace en la mayoría de plásticos. A pesar de que todavía es difícil encontrarlas, hay ejemplos como el fabricante de juguetes danés Dantoy, que acredita sus juguetes de bioplástico ecológico con el sello Nordic Swan Ecolabel.

La clave es asegurarse de adquirir juguetes sencillos y fabricados con materiales naturales, sin aditivos y de calidad. Buscar marcas y tiendas que incorporan criterios de sostenibilidad y responsabilidad social es una manera de encontrar las mejores opciones para las criaturas y, en cualquier caso, una vez hecha la compra hay que alargar la vida útil del juguete tanto como sea posible. También puede ser divertido crear juguetes propios recogiendo materiales y objetos que se encuentran  en la naturaleza. Las alternativas al plástico, por suerte, son cada vez más abundantes.


Susanna Pérez Martínez

Susanna Pérez Martínez

Química, especializada en sostenibilidad ambiental, gestora de proyectos de economía circular para residuos industriales


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