El milagro del vinagre

El vinagre, el agua, el bicarbonato y el jabón son cuatro productos económicos presentes en todos los hogares que permiten limpiar el baño y otras superficies de forma fácil y efectiva.
Limpieza sin tóxicos.
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El armario de la limpieza es a menudo un receptáculo de productos con usos concretos que utilizamos sin saber mucho más que los poderes “miraculosos” que destacan en su publicidad. Algunos, permiten “limpiar sin fregar”. Otros, tienen una capacidad desinfectante “extraordinaria” o desprenden un olor a limpio que es “único”. Cuando nos disponemos a limpiar el baño, fácilmente podemos utilizar 5 productos distintos: para los cristales, para el suelo, para los grifos, para las baldosas y la cerámica y, por último, el váter. Pero, son realmente necesarios? La mayoría de ellos tienen efectos colaterales porque contienen sustancias tóxicas (fragancias artificiales, lejía, colorantes, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, sosa caustica, etc.) que pueden perjudicar nuestra salud y la calidad del agua que utilizamos. Hay alternativas ecológicas de productos que contienen pocos (o ninguno) elemento tóxico. Pero lo cierto es que con sólo cuatro elementos, que habitualmente estan presentes en los hogares, podemos conseguir el mismo resultado de forma mucho más económica, sencilla y respectuosa con el medio ambiente. Estos ingredientes son el vinagre, el agua, el bicarbonato y el jabón.

La mejor limpieza es no ensuciar

Para mantener el baño limpio durante más tiempo, os recomendamos seguir los siguientes consejos, fáciles de introducir en nuestros hábitos y rutinas.

Evitar los malos olores. El simple hecho de ventilar, es suficiente para eliminarlos. Y si queremos que el baño haga un olor especial, después de limpiarlo podemos añadir unas gotas de aceite esencial natural (de lavanda, pino, romero o limon, por ejemplo) al agua de la taza del váter o en el agua de fregar el suelo. Los productos comerciales nos han hecho asociar el olor a limpio con fragancias artificiales. A menudo, tóxicas. Y no muy agradables.

  • Secar los grifos después de ducharnos o de limpiarnos las manos evitará que se acumule la cal. Podemos dejar siempre un trapo cerca de los grifos para hacerlo.
  • Aclarar el lavabo después de utilizarlo para evitar que quede suciedad incrustada.
  • Secar todo lo que se haya mojado, ventilar la habitación y dejar que, en la medida de lo posible, toque el sol. Ésto impedirá que se formen hongos, los cuales ensucian y pueden causar problemas respiratorios. Si no tenemos ventana en el baño, nos podemos plantear instalar una claraboya  (las hay de tubulares para las habitaciones que no son bajo tejado).
  • No lanzar al váter nada que pueda embozarlo.
  • Recoger los cabellos que hayan caído cerca del sumidero para evitar atascos.

Nociones básicas de limpieza 

  • El jabón no se lleva la cal. El vinagre, sí. ¿Porqué? Pues el hecho es que las sustancias básicas o alcalinas como la cal, el jabón y el bicarbonato, no se combinan entre ellas pero sí lo hacen con las ácidas como el vinagre.
  • La taza del váter es el único elemento del baño que hay que desinfectar de forma ocasional. Hay que tener en cuenta que sólo nos pueden infectar los microbios de nuestro cuerpo que hay en la orina, los excrementos, en la sangre o en el vómito. Las personas más propensas a tener una infección son las susceptibles a tener menos defensas: niños y niñas, personas mayores y personas enfermas.
  • La suciedad es más difícil de limpiar cuanto más tiempo hace que está incrustada. Hasta puede dañar algunas superficies y acortar su vida útil. Para eliminarla, es más eficaz que esté en remojo durante una noche que fregarla fuerte durante poco rato.

Los ingredientes clave

  • Agua. El agua limpia. Y cuando hierve, desinfecta.
  • Vinagre blanco. Al ser ácido, se lleva la cal, la materia orgánica y disuelve las películas de jabón. También previene la formación de moho. Es un potente desodorante y refresca el aire.
  • Bicarbonato sódico. Es un limpiador miraculoso para la grasa. También es desodorante. Conviene no fregarlo demasiado fuerte para evitar rayaduras en las superficies, ya que es abrasivo.
  • Jabón líquido. Lo necesitaremos sólo para sacar la grasa o para desinfectar. Con una pequeña cantidad hay suficiente.

¿Cómo los combinamos?

Trapos de algodón. Las sábanas o las camisas viejas de algodón se pueden convertir fácilmente en trapos. Sólo hay que cortarlos a la medida que nos convenga, de forma cuadrada o rectangular. Si seguimos la dirección de las fibras del tejido, podremos hacerlo con las manos una vez hayamos marcado el corte en la ropa con unas tijeras.

  • Mármol, grifos y cerámica (fregadero, bañera, váter y bidé). Pasar un trapo de algodón mojado con vinagre. Si hay suciedad grasosa podemos mojarla con vinagre, espolvorear bicarbonato y retirarlo al cabo de un rato con la ayuda de un trapo o de una esponja suave. O limpiarla con jabón. Si hay una parte muy sucia, podemos cubrirla con un trapo con vinagre y dejarla reposar toda la noche.
  • Espejos, cristales baldosas. Fregarlos con una mamuza mojada de vinagre y agua a partes iguales. Hacer la mezcla en un cubo e ir mojando el trapo nos puede facilitar el proceso. Si añadimos un poco de sal, los cristales quedaran más transparentes. Para secar, utilizemos papel de diario o un trapo de microfibra. Si preparamos un litro de agua con medio vaso de alcohol y unas gotas de detergente en un envase, lo podremos utilizar cuando los espejos, cristales o baldosas estén especialmente sucios. A esta mezcla también se le puede añadir sal. Al agua de fregar le podemos poner un chorro de vinagre para incrementar su efecto limpiador.
  • Váter. Cuando lo queramos desinfectar lo podemos hacer con jabón.
  • Cortina de la ducha, juntas, rejas de los sumideros y rincones donde siempre hay humedad y moho. Fregarlos con una mezcla de vinagre y sal. Para hacerlo nos podemos ayudar de un cepillo de dientes viejo.
  • Superficies con mucha cal incrustada. Fregarlas con agua hirviendo con bicarbonato y vinagre (a partes iguales). Podemos dejar la superficie  en remojo toda la noche antes de fregar.
  • Desatascar sumideros. Mirar si podemos quitar lo que causa el atasco (por ejemplo, un puñado de cabellos). Si no lo conseguimos, tirar media taza de bicarbonato y una taza de vinagre, taparlo y dejar actuar un rato. Aclarar con agua hirviendo.

¿Qué ganamos?

  • Efectividad y facilidad del método. Limpiar con vinagre es más sencillo que enjabonar y aclarar.
  • Reducción de costes. Un litro de vinagre puede costar 60 céntimos. Y un quilo de bicarbonato, poco más de 1 euro. Los limpiadores de baño y váter más baratos, cuestan 1 euro por litro. Si por costumbre utilizamos 5, cuando recorremos a los productos comerciales la limpieza de casa nos cuesta almenos un 70% más cara.
  • No perjudicaremo el medio ambiente. Nos liberaremos a nostros mismos y a las aguas residuales de los tóxicos que tienen la mayoría de los productos comerciales. Y convertiremos en obsoleta una parte de la problemática industria química.
  • Incorporaremos nuevos hábitos y tendremos más recursos y autonomía personal.
  • ¡Tendremos más espacio en el armario de la limpieza!

 

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Redacción

La redacción de Opcions está formada por un equipo interdisciplinario de personas expertas en distintos ámbitos del consumo.


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