El sol y la salud

El sol es saludable, pero en exceso nos puede perjudicar. Repasamos los beneficios y riesgos de tomar el sol.
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La exposición al sol puede tener varios beneficios para nuestra salud:

– Los rayos solares provocan unos procesos biológicos en la piel que hacen que generemos vitamina D, imprescindible para absorber calcio y mantener los huesos sanos.

En nuestra latitud, basta con el sol que nos toca mientras caminamos por la calle para que la piel sintetice suficiente vitamina D. Especialistas en fotodermatología del Hospital Clínic de Barcelona estiman que la cantidad de sol imprescindible son cinco o diez minutos de sol en los brazos y las piernas dos o tres veces por semana.

– El sol también se usa como tratamiento para algunas enfermedades de la piel, como la psoriasis, el raquitismo, eczemas o ictericia. Debe hacerse bajo supervisión médica, ya que el balance entre los beneficios y los riesgos por las radiaciones UV es objeto de controversia entre la comunidad médica.

– Actúa sobre los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, hasta el punto de que la falta de sol puede favorecer las depresiones.

Por otro lado, como es sabido, un exceso de sol nos perjudica. Los daños son causados en concreto por los rayos ultravioleta (UV), que llegan del sol junto con la luz visible y los rayos infrarrojos. En dosis elevadas, dichos rayos propician la generación de los radicales libres en la piel que, junto con otros fenómenos, dan lugar a varios problemas de salud:

– Los rayos UVA, que penetran en las capas más internas de la piel, son alergénicos y hacen envejecer la piel.

– Las quemaduras y ampollas son responsabilidad de los rayos UVB, que llegan sólo hasta la epidermis.[1]

– Ambos tipos causan cataratas y otras enfermedades de los ojos, debilitan el sistema inmunitario y provocan cáncer de piel, de párpados o de labios.

Los cánceres de piel pueden aparecer años después de que los rayos UV hayan dañado la piel, de forma que los que estamos viendo ahora podrían ser consecuencia de las sobreexposiciones de hace tiempo. Hay tres tipos de cáncer de piel:

– El más común es el basocelular. Se cura bastante si se detecta pronto.

– El espinocelular se asocia con la exposición regular al sol (agricultores, pescadores, albañiles, algunos deportistas, etc.

Entre las personas de piel blanca y a nivel mundial, los dos anteriores juntos (o sea, el cáncer de piel distinto del melanoma) son el tipo de cáncer más común. Y su incidencia va en aumento, a la vez que la mortalidad decrece.

– El melanoma está relacionado con las exposiciones al sol intensas y esporádicas, sobre todo durante la niñez. Es el menos frecuente de los tres (menos de un 1% de los casos), pero el más grave: causa la gran mayoría de las muertes. Se calcula que el riesgo de tener melanoma se multiplica por dos si has tenido más de cinco quemaduras por el sol.[2]

De entre todos los cánceres, el melanoma tiene la mayor tasa de incremento de la incidencia entre la población blanca: las últimas tres décadas los casos se han multiplicado por cinco. Las campañas de prevención y diagnosis precoz han conseguido reducir su mortalidad, pero se prevé que la incidencia siga aumentando durante bastantes años.[3]

En la web de la Asociación Española Contra el Cáncer podemos encontrar información sobre el melanoma, indicaciones para prevenirlo y cómo autodetectarlo.

 

La protección natural

Cuando la piel siente que le llegan rayos UV pone en marcha la generación de melanina, una proteína que “transforma” casi toda la radiación UV en un poco de calor. Es de color oscuro, por eso nos broncea la piel.

La melanina no es efectiva en el mismo momento de tomar el sol, sino al cabo de uno o dos días, cuando empezamos a ponernos morenos. Permanece en la piel unos días, y es por eso que, si recibimos sol regularmente, cada vez estaremos más morenos y protegidos. De todas formas, la melanina no bloquea el 100% de las radiaciones UV, por lo que siempre nos llegará una parte.

La capacidad de generar melanina depende del tipo de piel. En un extremo encontramos el fototipo 1: piel muy pálida, pelirroja y con pecas; y en el otro la piel de raza negra, con un fototipo 6. Las personas de fototipos más bajos generan menos melanina, y por lo tanto tienen menos protección natural contra el sol; a cambio, necesitan menos sol para generar vitamina D.

 

Notas

  1. Existe un tercer tipo de rayos UV, los UVC, que son altamente perjudiciales para la vida pero prácticamente no llegan a la Tierra porque son filtrados por la atmósfera. Sólo llegan a las cumbres de las montañas más altas y a las regiones más cercanas al agujero de la capa de ozono.
  2. Skin Cancer Foundation, 2017.
  3. U. Leiter y otros: Epidemiology of skin cancer, dentro de Sunlight, vitamin D and skin cancer. Springer, Nueva York 2014.

 

 

 

 

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Álvaro Porro

Ex investigador de Opcions y ex director del Centro de Investigación e Información en Consumo