Consumo consciente en Navidad: misión imposible

¿Te propones comprar menos en Navidad y, año tras año, te frustra no conseguirlo? ¿Te cuesta no dejarte llevar por la euforia consumista? ¿Qué hay detrás de todos los excesos navideños?
Consum nadalenc

Las fiestas navideñas son el peor momento del año para hacer un consumo responsable. En principio puede parecer lo contrario, porque la desmedida es más evidente que nunca. De hecho, muchos medios de comunicación dedican espacios al consumo navideño y algunas instituciones hacen llamamientos a la contención. En Navidad, el consumo está al orden del día: se compra mucho y esto también hace que se hable de ello. Bienvenida sea cualquier iniciativa que nos ayude con nuestra causa pero, la Navidad es realmente una buena ocasión para llevar a la práctica el consumo consciente?

Barreras para un consumo navideño consciente

El caso es que hay algunos factores que nos ponen difícil la contención. En primer lugar, detrás de toda la parafernalia con que vivimos hoy en día estas fiestas, se esconde una necesidad ancestral. La llegada del invierno nos recuerda nuestra vulnerabilidad como individuos: la climatología es adversa y la naturaleza nos escatima sus frutos. Entonces sentimos más que nunca la necesidad de reforzar los vínculos con las personas que representan nuestra comunidad porque esto nos da seguridad. A la vez, queremos mantener viva la esperanza que la naturaleza revivirá y volverá a regalarnos los alimentos que necesitaremos. Parece que de ahí vienen rituales como el tió catalán o el árbol de Navidad.

En segundo lugar, y ligado con esto, son días de muchas tradiciones. El consumo consciente muy a menudo implica ir en contra de hábitos muy arraigados y esta es una de las dificultades de que salga bien. Pero las tradiciones están un grado por encima de las costumbres. A la fuerza de las inercias, se suma el deseo de revivir recuerdos entrañables. De alguna manera, necesitamos ser fieles a un calendario interior fijado año tras año. Es como si faltar a una cita o vivirla de una forma distinta, alterara el paso del tiempo. No quiere decir que no se pueda hacer, por supuesto, pero las emociones ligadas al consumo pueden ser más intensas estos días.

En tercer lugar, también relacionado con lo anterior, podemos topar con las resistencias de nuestro entorno. El consumo siempre es un asunto relacional, pero el que se realiza durante las fiestas afecta más que nunca la familia y las amistades. Alterar las compras de Navidad puede significar dejar sin su plato favorito a la cuñada o reducir el número de regalos de los sobrinos. ¡Alerta, que el consumo consciente nos puede arruinar la sobremesa del 25!

Para terminar, durante estas fiestas luchamos contra un alud de estímulos al consumo, ya lo sabemos. Muchas empresas y comercios esperan la campaña de Navidad para redondear los números del año. Se invierten ingentes sumas de dinero para conseguir que consumamos. Se utilizan sofisticadas estrategias de marketing para modular nuestros deseos. Hay un clima general que nos aboca a las tiendas más que nunca. A buscar adornos navideños, regalos por parientes, amigos y conocidos y los ingredientes para preparar las comidas más copiosas, caros y sofisticados del año.

Pistas para llevarlo más bien

No, las fiestas navideñas no son el momento idóneo para querer hacer un consumo responsable. Pero aun así hay algunas ideas que nos pueden ayudar a reducir la desmedida y que nuestras compras tengan un impacto positivo. Por ejemplo, reducir el número de regalos, hacerlos inmateriales o regalar objetos que nos ayuden a evitar residuos cada día del año. Otra opción es elegir comida de empresas con valor añadido. Por ejemplo, podemos regalar mermeladas de Es-Imperfect, marca de una iniciativa comprometida contra el derroche alimentario: los vinos y aceites de L’Olivera, una cooperativa de integración social, o las galletas de El Rosal, elaboradas por personas con discapacidad o trastorno mental. También podemos hacer un repaso a los criterios de la compra consciente y aplicarlos para elegir.

Porque el caso es que, a pesar de las dificultades enumeradas, hay un argumento a favor del consumo consciente por fiestas: como estos días se compra tan desaforadamente, es imposible no tomar conciencia de la desmesura y, precisamente porque se consume tanto, también es más fácil reducir un poco. Todavía hay otra buena razón para revisar estos días las claves del consumo consciente, seguramente la mejor: en medio de las fiestas vivimos un cambio de año, una ocasión excelente para plantearse retos de consumo consciente para el paquete de 365 días que estamos a punto de comenzar. Por lo tanto, si ya vemos que no conseguiremos contener el consumo navideño, cojamos los buenos propósitos y la agenda: tenemos todo un año por delante para conseguir reducir el impacto negativo de nuestro consumo!


Laia Tresserra

Directora de la revista Opcions


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