Coche compartido: el futuro de la movilidad motorizada

Hay muchas esperanzas puestas en el coche eléctrico, pero todo apunta que para hacer frente a la emergencia climática y el agotamiento de recursos, electrificar el actual parque automovilístico no es la solución. Es imprescindible reducir drásticamente la cantidad de vehículos particulares privados. El vehículo compartido está llamado a coger impulso.
Cotxe compartit

Más allá de la fórmula clásica del alquiler, los últimos años se han desarrollando varias herramientas que nos permiten compartir vehículo. A pesar de que la idea del coche compartido ya tiene cierto recorrido, las posibilidades que ofrecen las aplicaciones tecnológicas hacen que sea cada vez una opción más fácil. Esto, sumado a las señales inequívocas que alertan de la insostenibilidad del modelo de movilidad actual, han hecho que proliferen las iniciativas que apuestan por un uso racional de los vehículos, favoreciendo el uso compartido. En general podemos dividirlas entre las que ofrecen la posibilidad de compartir trayectos y las que promueven flotas compartidas de motos y coches.

Compartir trayectos o ‘carpooling’

Dos personas o más que no se conocen. Un mismo trayecto. Un solo vehículo. El llamado carpooling consiste en posar en contacto estas personas y facilitarles viajar juntas. Se puede usar tanto para trayectos puntuales como para desplazamientos cotidianos, y se acostumbra a usar el vehículo de alguna de las personas interesadas.
Compartir trayectos tiene la ventaja que, con los mismos desplazamientos, hay menos coches circulando. Por lo tanto, hay menos consumo de energía y menos emisiones asociadas al transporte. También se reduce la congestión, el ruido y la ocupación del espacio público. A la vez, aumentan las relaciones sociales y se reduce el gasto monetario entre las personas usuarias. Hay varias plataformas que promueven o implementan este sistema, la más conocida es la compañía francesa BlaBlaCar, el gigante actual del carpooling, con presencia en veintidós países. Permite a las conductoras publicar sus viajes y a las pasajeras buscar viajes que les convengan, con posibilidad de añadir flexibilidad horaria y geográfica si los resultados obtenidos no son suficientes. La plataforma se encarga de gestionar el pago y permitir el contacto entre usuarias.
Por cada viaje, BlaBlaCar se lleva entre el 12 y el 15%. Es decir, que por un viaje de 30 euros para el usuario, la persona que conduce se puede llevar 25,5 y BlaBlaCar 4,5€ solo para hacer de intermediaria. Con estas comisiones, la empresa, que nació el 2006, en poco más de una década ya facturaba unos 12.700 euros y actualmente, tiene contratadas más de 550 personas.

El volumen de usuarias es crucial para este tipo de iniciativas de consumo colaborativo. Cuanto mayor es la comunidad vinculada a la plataforma, más fácil es hacer coincidir oferta y demanda. Por eso es difícil para iniciativas de alcance más local hacer frente a empresas del tamaño de Blablacar. Aun así, hay alternativas, algunas de las cuales no cobran comisión:

  • Amovens es una de las principales empresas en ámbito español. Su interfaz de busca de viajes es similar a la de BlaBlaCar, pero permite libremente el contacto entre quien tiene el coche y quien necesita aprovechar uno para un trayecto. Solo cobran comisión a la persona que conduce en caso de optar por el pago por Internet. Paralelamente, Amovens ofrece un servicio de alquiler de vehículos entre particulares (alquiler o renting) y uno de alquiler de larga duración (leasing).
  • Compartir es un servicio gratuito gestionado por una red de municipios, regiones, empresas y organismos, como por ejemplo universidades, que fomentan la compartición de trayectos por todo el mundo. En Cataluña hay varios municipios que forman parte, y a través de estos nodos se busca aumentar las opciones de movilidad sostenible de las usuarias. Tiene casi 80.000 personas registradas, paso necesario para poder acceder a los trayectos y comunicarte con el resto de usuarias.
  • Fesedit es un servicio que, desde el 2011, pone en contacto conductoras y pasajeras en función de la proximidad de sus desplazamientos, en el ámbito de Cataluña y alrededores. Se mantiene como una plataforma suficientemente activa donde se publican varios viajes al día, y funciona a través del web o a través de una aplicación para Android.
  • Grupos de Facebook locales. A pesar de que el modelo de negocio de Facebook se basa en el uso los datos que todas sus usuarias depositan de manera gratuita, todavía es una herramienta usada por mucha gente. Una de las utilidades que han encontrado las usuarias es crear grupos para promover lo el compartir coche. Hay, por ejemplo, para los trayectos Berguedà-Barcelona, Olot-Barcelona o para acceder al campus de la Universitat Autònoma de Barcelona.
  • Algunas universidades y empresas tienen o tenían portales propios para promover trayectos compartidos. La implantación de otras plataformas ha hecho que algunas de estas hayan caído en desuso o ya no estén activas, como por ejemplo la bolsa para compartir coche de la Universitat de Girona.

En cualquier caso, sobre todo en cuanto a desplazamientos cotidianos, siempre hay alternativas informales. Por ejemplo, ponerse de acuerdo con compañeras de trabajo para hacer los desplazamientos en un mismo vehículo.

Vehículo compartido o ‘carsharing’

Ir a recoger un mueble, acompañar una persona al hospital o recoger una amiga que llega cargada al aeropuerto. Son actividades puntuales que se pueden resolver con un vehículo compartido. Lo que se ha popularizado con el anglicismo carsharing consiste en alquilar un vehículo por un periodo breve, en general unas horas o pocos días (o minutos, en el caso de las motos). Se dice que las usuarias de este sistema forman parte de una comunidad porque los vehículos pasan de unas manos a otras sin que intervenga ninguna trabajadora de la empresa que lo facilita. Los coches y las motos ocupan plazas en el espacio público o se aparcan en aparcamientos, según la empresa. Se localizan, y a veces incluso se abren, a través de aplicaciones móviles.

La flota de vehículos de Som Mobilitat es eléctrica y se reservan a través de una aplicación móvil. Foto: Som Mobilitat | Parallax.

Con este sistema, la persona usuaria hace uso de un vehículo sin tener los gastos de tenerlo en propiedad. Los estudios indican que, respecto a tener coche propio implica una reducción de los coches en circulación, porque el coche compartido se coge menos a menudo que el propio y se hacen más desplazamientos a pie o en transporte público. Si, como es el caso de la cooperativa Som Mobilitat, los vehículos son eléctricos, el beneficio ambiental se multiplica. Esta cooperativa, nacida en Mataró el 2016, apuesta por la movilidad a pie, en bicicleta y en transporte público. Pero ofrecen sus servicios como una alternativa al vehículo de combustión privado cuando es necesario. La cooperativa ofrece todas las herramientas digitales para hacerlo posible, facilitando así la creación de una comunidad de personas que quieren hacer realidad una movilidad más sostenible compartiendo vehículos eléctricos.

Ya son 1.600 socios y disponen de treinta y cuatro coches eléctricos, además de dos bicicletas de carga. Tienen presencia en catorce municipios, la mayoría en la zona metropolitana de Barcelona (Vallès Oriental y Occidental, Baix Llobregat, Barcelonés y Maresme), pero también tienen vehículos en otros puntos del territorio (Tremp, Girona, Amposta, La Garrotxa y Salardú). Ecotxe y Alternacoop son iniciativas muy parecidas que funcionan en las Islas Baleares y Valencia, respectivamente.

Getaround (antiguo Drivy) es una empresa de ámbito europeo que ofrece coches para alquilar, facilitando una plataforma que hace de intermediaria poniendo en común conductoras (propietarias) y pasajeras, ofreciendo servicios de seguro por los trayectos, asistencia mecánica y verificación de los perfiles de las usuarias para, según ellos, mejorar el servicio y evitar posibles fraudes.

Muving (scooters), Yego y Motit son pequeñas empresas españolas que ofrecen motos eléctricas compartidas en diferentes ciudades del Estado. Disponen de una flota propia de vehículos, tienen precios que oscilan entre los 17 y los 26 céntimos/minuto y acostumbran a ofrecer paquetes que rebajan el coste.

 

Alquiler de vehículos entre particulares

Otra opción es el alquiler de vehículos entre particulares. En este caso, no se dispone de ninguna flota de vehículos sino que son los propietarios individuales los que ofrecen los suyos en alquiler mientras no los usan. Gracias a este intercambio, quien tiene un vehículo en propiedad obtiene unos ingresos y la persona que lo alquila suele conseguir un precio más bajo que con las empresas tradicionales de alquiler. Otra ventaja asociada a este sistema es que se consigue que los coches estén menos rato en desuso y esto aumenta la eficiencia de los recursos empleados para fabricarlos.

SocialCar fue la primera empresa al ofrecer esta modalidad. Actualmente tiene unos 250.000 usuarios en el Estado español, de los cuales, un 40% en Barcelona. Se publicita como la «número 1 en alquiler de vehículos particulares en España». Funciona de manera similar a Drivy y Amovens renting.


Bet Palau

Matemática y cartógrafa que procura poner en práctica un estilo de vida transformador.


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