Cuando reparar es una fiesta

Atreverse a abrir los aparatos electrónicos y repararlos un mismo puede ser un gran gesto para evitar desechos electrónicos y reducir el impacto ambiental. El colectivo Restarters Barcelona organiza fiestas de reparación para aprender a hacerlo.
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¿Qué hacemos cuando se nos estropea un aparato electrónico? ¿O cuando de repente la impresora deja de funcionar sin ninguna razón aparente? ¿Y cuando se nos echa a perder el móvil, el ordenador o un electrodoméstico?

Después de largas conversaciones con los fabricantes del aparato, podemos pensar que la solución más fácil es comprar otro más barato hasta que nos lo reparen. Pero… ¿y si ya está fuera de garantía? Los voluntarios de Restarters Barcelona nos animan a pensar cómo tiene que ser nuestro aparato antes de comprarlo, a informarnos mejor y a tener en cuenta su durabilidad: ¿cuánto tiempo podré usar un aparato? Buscar  esta información antes de la compra es un pequeño gran gesto más eficaz y ecológico que los criterios que tienen que ver con lo estéticamente bonito o la opción más barata. Además, los voluntarios de Restarters Barcelona nos invitan en fiestas organizadas (las Restart Parties) para que aprendamos a repararnos artefactos electrónicos de todo tipo y empecemos a perder el miedo a las nuevas tecnologías. Una fiesta donde aprenderemos a abrir aparatos que quizás son más fáciles de reparar de lo que nos pensamos.

Sobre el origen: unes fiestas londinenses

Hemos contactado con el grupo de Restarters Barcelona que, inspirados por la experiencia de Restart Project en Londres, impulsan alternativas a la obsolescencia programada y promueven la reapropiación de conocimientos tecnológicos. Fue Blanca Callén, que estuvo en Inglaterra con un proyecto postdoctoral sobre la respuesta ciudadana ante la basura electrónica, la que conoció a Ugo Vallauri y Janet Gunter, que organizaban Restart Parties por todo Londres, con la vocación de convertirse en un movimiento que se pudiera replicar por todas partes.

Blanca se convirtió en la sombra de Ugo y Janet y cuando volvió a Barcelona, en 2015, junto con Stephan Fortenly, de origen sueco, contactaron con varias personas a quienes les habían hablado del proyecto. La casa de Blanca fue la sede de una primera asamblea –con seis personas– y empezaron a buscar reparadores y lugares de la ciudad donde hacer la primera Restart Party. De este modo activaron la autoorganización de Restart Parties en los barrios de Barcelona con la misma filosofía: “contagiar” a otras personas y grupos hasta convertirse en un movimiento.

Cómo funciona una Restart Party

Una Restart Party es un acontecimiento público, abierto y gratuito, que acostumbra a durar unas tres horas. Cada persona puede traer un solo aparato eléctrico o electrónico estropeado, porque así hay tiempo para revisarlos todos. Allá los atienden entre tres y cinco personas con habilidades técnicas, que siempre son voluntarias. Su trabajo no es solo reparar, sino ayudar a las personas asistentes a aprender a hacerlo por si solas. Las Restart Parties son unas fiestas sin música, pero se puede beber y comer en un ambiente relajado y lúdico. ¿El objetivo de fondo? Además de alargar la vida de los aparatos y transmitir la idea que reparar puede ser muy sencillo y barato, las fiestas de la reparación nos recuerdan la importancia de evitar desechos tecnológicos.

Blanca Callén nos comenta que a las Restart Parties de Barcelona  viene gente curiosa, con voluntad de aprender algo más, con espíritu crítico y con ganas de hacer las cosas de otro modo. Gente mayor, joven, abuelos y niños que quieren retornar a la vida la tostadora de los años setenta que hace las mejores tostadas de la mañana o resucitar una radio de los años veinte para volver a sintonizarla y celebrarlo en colectivo.

También  van los que se resisten a comprar un teléfono móvil nuevo porque se les ha resquebrajado la pantalla, porque la batería no les dura lo bastante o porque hay un mal contacto en alguna de las conexiones externas. Personas que llegan con ordenadores que funcionan perfectamente pero les falta alguna pieza en el teclado o que, por alguna razón, no pasan de la pantalla de inicio pero que se niegan a abandonar el aparato en el fondo de un cajón.

Encontrar las piezas adecuadas, encajarlas y volver a casa con un cartelito de papel con una cara sonriente dibujada y en el que hemos escrito la palabra “reparado”. Así acaban la mayoría de Restar Parties, a pesar de que, a veces, es necesaria una segunda fiesta para poner a punto nuestro aparato.

Reapropiación del conocimiento

Los restarters creen que es importante involucrar al consumidor en las cosas que compra y en las que aparentemente ya no sirven. Nos comenta Blanca Callén que son las grandes industrias las que generan más basura electrónica, pero ellos creen que si se tiene que motivar o crear otro tipo de cultura sobre la reparación y otra forma de relacionarse con la tecnología tiene que ser a través de pequeños gestos de los consumidores y de acciones cotidianas. Además, creen que los consumidores pueden tener mucha fuerza porque con las redes sociales cada vez se puede presionar más a los productores y por eso pueden ser agentes de cambio.

Hablando con los restarters nos cuentan que al final lo que hacen es generar acción política cotidiana, una nueva cultura económica que no pasa ni por la compra ni por el consumo, sino por la reapropiación de los conocimientos y la tecnología. “Estamos rodeados de tecnología que se convierte en una caja negra para los usuarios y los coloca en una situación de desconocimiento y pasividad respecto a lo que se supone que son adelantos técnicos”, comenta Blanca Callén.

Pero también rompen con jerarquías: de las Restart Parties, nos comentan, no salen nuevos reparadores voluntarios pero se reequilibran conocimientos y se devuelve al consumidor el poder sobre los objetos. En definitiva, se pierde el miedo a la tecnología que, a menudo está demasiado controlada por los fabricantes. A través de las garantías, por ejemplo, la empresa fabricante a menudo condiciona la compra y la reparación trazando una estrategia sinuosa para alejarnos de los medios que podemos tener a la hora de reparar o entender por qué se ha estropeado un aparato.

El consumidor, además, cada vez comparte más experiencias de consumo en las redes explicando cómo funciona de bien o mal un aparato. Además, los restarters nos recomiendan que nos informemos sobre la durabilidad de los aparatos antes de comprarlos y las redes e internet son un buen espacio para hacerlo. Nos recomiendan el colectivo IFIXIT, que comparte manuales a través de los cuales puedes buscar tu aparato y modelo y ver los pasos que tienes que seguir para repararlo o saber cuánto te puede durar. De hecho, desde IFIXIT están trabajando para conseguir un certificado de durabilidad que obligue a los fabricantes a comunicar al consumidor la vida máxima de un aparato.

“Si se obligara a los fabricantes, diseñadores y productores a incorporar criterios como el certificado de durabilidad, se generaría otra cultura del consumo donde la gente sabría cuánto de “abrible” y reparable es un aparato, y evitar que se compraran marcas baratas y que duran poco, por ejemplo”, comenta Blanca.

Para saber dónde y cuándo se organizarán las próximas Restart Parties solo hay que ir a las páginas de Restarters Barcelona http://restartersbcn.info y estar atentas a sus redes sociales.

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Marta Molina

Responsable de contenidos de Opcions.