Moverse en bicicleta para generar salud

El uso de la bici es beneficioso por varios motivos, pero el que más se le asocia es el de la salud. Aunque en la ciudad los ciclistas respiran más polución que los peatones, el balance global es positivo. Damos algunas recomendaciones para los ciclistas urbanos y para aquellos que quieren cambiar la forma de moverse por la ciudad.
Ciclista con mochilla naranja y negra. Moverse en bicicleta es una forma de hacer salud.
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on Google+Email this to someone

Según las encuestas, el bienestar físico es el motivo principal para ir en bicicleta (42% de los encuestados);1 si bien los ciclistas se quejan de la contaminación que deben respirar. Nos extenderemos más en la relación entre bicicleta y salud, porque merece la pena tener claro que el balance global es claramente positivo; quizás si tuviéramos claros los beneficios de la bicicleta para la salud –que por cierto repercuten sobre los costes de la sanidad pública–, la usaríamos más.

 

El poder del ejercicio físico

Los tres factores relacionados con la movilidad en bicicleta que más inciden sobre la salud son la polución del aire, los accidentes y el ejercicio físico; este último es el que tiene una mayor incidencia.

Imaginemos que en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB, 1’6 millones de habitantes) se sustituye el coche en varios desplazamientos, de este modo: en Barcelona ciudad, un 10% pasa a hacerse en bici y un 10% en transporte público; y entre Barcelona y el AMB, un 4% pasa a hacerse en bici y un 16% en transporte público. Según un estudio, estos cambios en el modo de transporte ahorrarían 85 muertes anuales, de las cuales 71 derivarían del hecho de hacer más ejercicio –ya sea el de ir en bici o el de andar hasta el transporte público. En el año 2007 en el AMB hubieron 2.200 muertes relacionadas con los tres factores que decíamos.2

El ejercicio físico desarrolla las capacidades cardíaca, respiratoria y muscular. La Sociedad Española de Salud Pública sostiene que sustituir el coche por la bicicleta o ir a pie puede reducir hasta un 50% el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, diabetes y obesidad, y en un 30% el de tener hipertensión.3 Un estudio hizo un seguimiento a 334 niños y niñas durante 6 años (tenían 9 o 10 años al empezar el estudio), y vio que al final tenían un perfil de riesgo cardiovascular mejor que los que habían utilizado otros medios.4 Recordemos que entre la población infantil los índices de sobrepeso y obesidad están subiendo.

 El precio de la contaminación para los pulmones ciclistas

De las 85 muertes anuales que decíamos que se evitarían cambiando el coche por la bici o el transporte público, una muerte sería evitada gracias a la diferencia en accidentes (ver la primera gráfica de la p. 15), y 13 gracias a la menor polución.5 Ahora bien, este último factor afecta de manera diferente a los ciclistas y a los ciudadanos en general: habrían más ciclistas respirando polución entre el tráfico, y las muertes entre ellos se incrementarían en 1, mientras que los ciudadanos estarían expuestos en menos contaminación, y esto evitaría 14 muertes.

Así pues, y en un entorno con muchos vehículos motorizados, parece que los pulmones de los ciclistas pagan un precio a cambio de la mejor salubridad atmosférica para todos. Hay que decir que durante un tiempo se ha creído que los ciclistas respiran menos contaminación que los ocupantes de los coches, porque los sistemas de ventilación dejan pasar parte de los contaminantes; éstos se van acumulando en el interior del vehículo, y los ocupantes estarán un rato más o menos largo respirando este aire. Varios estudios han mesurado la concentración de contaminantes dentro y en el exterior de los coches, y han visto que, a lo largo de un trayecto determinado, acaban habiendo más dentro que fuera; hasta el doble o el triple.6

Es decir, los ocupantes de un coche sí respiran más contaminación que los peatones. Pero resulta que un ciclista respira más volumen de aire que un peatón o un conductor, porque hace inhalaciones más profundas, más cuanto más esfuerzo está haciendo. Un estudio analizó la respiración de 55 personas voluntarias haciendo tres mismos trayectos en coche y en bici, en Flandes. Se vio que yendo en bici se inhalaban más del cuádruple de litros de aire por minuto, y, según los investigadores, esta es la razón por la cual la cantidad de partículas contaminantes inhaladas multiplicaba por entre 6 y 9 las inhaladas durante los trayectos en coche.7

Pero es importante señalar que muchos estudios coinciden en que la cantidad de polución que llega a la nariz de un ciclista disminuye muchísimo a medida que el ciclista se aleja de la fuente de emisión de los contaminantes. Por ejemplo, un estudio hecho en varias vías de París vio que en los carriles bici había hasta la mitad de óxidos de nitrógeno y de partículas que en los carriles coche; un solo metro puede marcar una diferencia, e incluso en un carril bus se inhalaría menos polución.

Así, las recomendaciones para los ciclistas serían:

·      Escoger carriles bici siempre que sea posible (cuanto más alejados estén de los carriles coche, mejor).

·      Si hay que circular entre los coches, evitar sobre todo las rutas más congestionadas, los túneles y los pasos subterráneos. No te pongas detrás de los camiones, no te pegues detrás de los coches, y cuando pares en los semáforos adelanta a los coches.

·      No circules en bici por zonas con mucho tráfico si tienes patologías pulmonares como asma o bronquitis crónica.

·      Mejor si pedaleas tranquilo, para no respirar tan profundamente. Aprovecha la ayuda del cambio de marchas de la bici.

·      Inspirar por la nariz (la nariz humidifica y calienta el aire, y las mucosas filtran algo de polución).

Ponerse una mascarilla ayuda, pero no filtra los gases ni las partículas más finas, que son las que pueden llegar hasta más adentro de los pulmones y pasar al riego sanguíneo.

 

Notas

1. Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública: Barómetro anual de la bicicleta – España, 2011.
2. D. Rojas-Rueda y otros: Replacing caro trips by increasing bike and public transporte in the greater Barcelona metropolitan area: A health impact assessment study. Environment International vuelo. 49, noviembre 2012.
3. Congreso SESPAS 2009.
4. bici-vici.blogspot.com/search/label/salut.
5. El estudio no ha contemplado todos los contaminantes sino sólo las partículas ultrafinas.
6. Boletín n. 32 de Airparif, febrero 2009.
7. L. Int Panis y otros: Systematic analysis of health risks and physical activity associated with cycling policies “SHAPES” – Final Report. Programa Science for a Sustainable Development, Belgian Science Policy 2011.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on PinterestShare on Google+Email this to someone

Montse Peiron

Responsable de investigación de Opcions.