Presión para una nueva ley de residuos

Actualmente se está debatiendo el anteproyecto de Ley de Residuos y Recursos de Cataluña. Muchas entidades ven este momento como una oportunidad para impedir que los productores pongan al mercado productos que no pueden ser recuperados, reutilizados, reciclados o compostados.

La sociedad ha madurado y ya no creemos en la magia que hace desaparecer los residuos de los hogares y calles. Los residuos nos molestan, se acumulan, contaminan y no basta con tirarlos al contenedor que toca. El objetivo es evitar que lleguen a existir y, por eso, se considera necesaria una ley de residuos que lo regule.

 

Los residuos que más generamos

Nuestra actividad diaria produce residuos, directa o indirectamente. Desde que nos levantamos y desayunamos hasta que vamos a la cama después de lavarnos los dientes, utilizamos y acumulamos decenas de artículos que después se convertirán en residuos.

Varias organizaciones ecológicas animan a reflexionar sobre la idoneidad de estos artículos que utilizamos a lo largo del día. ¿Son necesarios? ¿Cómo son? ¿Se podrían reutilizar o, directamente, evitar? 

Si hacemos una radiografía de los residuos que se generan en una ciudad, observamos que abundan los productos de un solo uso, es decir, artículos que una vez los hemos utilizado, nos deshacemos de ellos porque es difícil darles otra utilidad. Cápsulas de café, bandejas de plástico, bolsas desechables, pajitas, envoltorios de plástico, envases de bebida, etc. Son productos que agravan el problema ambiental, especialmente en mares y océanos, y para los cuales ya contamos con alternativas reutilizables.

Rezero, fundación que impulsa acciones y políticas transformadoras de prevención de residuos, apunta que es necesaria una ley que impida a los productores poner en el mercado este tipo de productos

Por otro lado tenemos un alto porcentaje de desperdicio alimentario. Solo en Cataluña, por ejemplo, cada persona derrocha 35 kg de comida cada año, según datos de la Agència Catalana de Residus. Es habitual, pues, encontrar en los contenedores restos de comida y alimentos en mal estado o caducados. Bandejas enteras de carne envasada, trozos de pan, pedazos de pescado, huevos, frutas y verduras, etc.

Aparte de aprovechar los alimentos que nos sobran de alguna comida y así evitar tirarlos, hacen falta medidas para reducir el desperdicio alimentario. Se tiene que incidir en el origen, reduciendo la sobreproducción de alimentos, y en el aprovechamiento de los excedentes que no se han podido evitar.

Un manifiesto para pedir una nueva Ley de residuos

Desde Rezero y Opcions se ha iniciado una campaña de recogida de firmas para pedir un nuevo marco normativo.

La idea de avanzar hacia una sociedad residuo cero cada vez coge más fuerza y la responsabilidad para alcanzarla es compartida.

La reducción de residuos, una tarea compartida

Es habitual que las campañas institucionales relacionadas con los residuos pongan el foco en los pequeños gestos individuales. Hay muchas formas de reducir la cantidad de residuos que generamos que solo dependen de la voluntad de cada uno. De todas formas, entidades sensibilizadas con el medio ambiente reclaman que se tiene que garantizar el derecho a poder consumir sin que se nos llene el hogar de residuos. Y en esta tarea, inevitablemente, se tiene que hablar de corresponsabilidad, donde la administración pública y la industria tienen un papel clave.

Ahora mismo se está debatiendo el anteproyecto de Ley de Residuos y Recursos de Cataluña. Es un momento clave para que la sociedad civil se posicione y fuerce las administraciones y la industria a tomar medidas. Como reivindica Rosa Garcia, directora de Rezero, «Queremos un nuevo marco normativo que proteja nuestra salud y garantice el derecho a consumir sin generar residuos”.

Según las entidades que apoyan la campaña, esta nueva ley tiene que incorporar propuestas e instrumentos innovadores para construir sociedades más sostenibles. Entre otras cosas, tendría que permitir:

  • Eliminar del mercado productos plásticos de un solo uso. Es una medida que ya se está aplicando en algunas regiones. El Gobierno de las Islas Baleares ha sido uno de los pioneros del Estado español al aprobar una ley de residuos que prohíbe los plásticos desechables.
  • Aplicar el sistema de depósito, devolución y retorno de envases. Es una medida que genera controversia en la industria del envasado, pero hay experiencias que muestran su efectividad. Se trata de poder devolver los envases en tiendas y supermercados para aumentar el volumen de recuperación. 
  • Instaurar sistemas de recogida de residuos transparentes y que apelen al individuo. El Puerta a Puerta es un sistema de recogida selectiva de residuos que retira los contenedores de las calles y recoge la basura a la puerta de casa según un calendario que hay que seguir. Este modelo a menudo va asociado a la aplicación de una nueva tasa de residuos, el Pago por Generación. En este tasa, el importe a pagar se fija en función de la cantidad y tipo de residuos que se generan, del mismo modo como pasa con la luz o el agua, que se paga según el consumo que se hace.

 

El reciclaje avanza a ritmo lento pero constante

“Piensa globalmente, actúa localmente.” La consigna tiene sentido: en casa separamos los residuos y en las plantas de tratamiento se reciclan. Si asumimos una responsabilidad individual, favorecemos la gestión colectiva de los residuos. 

Hacer los deberes en casa y separar los residuos en cada una de las fracciones o llevarlos a la desechería municipal permite reciclarlos y darles un tratamiento más sostenible. Este trabajo en equipo permite, por ejemplo, reducir la sobreexplotación de los recursos naturales o disminuir los efectos del calentamiento global. 


Joana Ariet Porta

Responsable de comunicación de Opcions