Demasiadas imágenes por un tomate. Capítulo 7.

¿Habéis escuchado hablar de la ecofatiga? La ecofatiga nace del cansancio por un exceso de información o presión sobre los temas ecológicos, que tiende a sobre responsabilizar a las personas. La ecoansiedad es el resultado de la angustia y los miedos de los escenarios catastrofistas.

Es un concepto y una definición que también lo podemos aplicar a la existencia de sellos y certificados de productos que tienen el objetivo de garantizar a la persona consumidora una compra de acuerdo con valores de sostenibilidad social y ambiental.

La ecofatiga y los sellos y certificados de productos

Los sellos y las certificaciones existen para facilitar y hacer de filtro del consumo de este tipo de productos. Detrás de la imagen y el aval de terceros, capacitan a la persona consumidora a entender que detrás de aquel producto hay unas características (comercio justo, producto ecológico, libre de tóxicos, respeto a los Derechos Humanos, etc.). Pero, las personas consumidoras, sean físicas o jurídicas, se encuentran delante de una gran cantidad de sellos y certificados, que pueden ser contraproducentes. Y, no, no es un escenario catastrofista (es totalmente real), tenemos suficiente conocimiento por saber los impactos ambientales, sociales y económicos del modelo de consumo mayoritario.

la mayoría de sellos y certificaciones son creados desde el Norte Global y muchos de ellos además están creados por la propia industria

Durante el estudio Los impactos económicos, ambientales y sociales en la gestión de los comedores de las universidades públicas de Barcelona, uno de los aprendizajes es que si bien es cierto que los estándares de certificación de un producto (sellos y certificaciones) nos pueden facilitar un consumo crítico y de comercio justo, también es cierto que crean interrogantes sobre su fiabilidad. La mayoría de sellos y certificaciones son creados desde el Norte Global y muchos de ellos además están creados por la propia industria que a la vez es denunciada por la vulneración de derechos. Son susceptibles de duda simplemente por dónde y quién los crea, y también de las posibles relaciones con campañas de greenwashing de las diferentes industrias.

La cantidad de sellos que existen en el mercado, la carencia de rigor de los mismos o la laxitud de las auditorías que hay detrás de muchos de ellos, contribuye a la confusión de las personas consumidoras que ante la duda del axioma: certificado-sostenible social y ambientalmente y una sensación de poco impacto en sus actuaciones, decide no adquirir productos certificados. De un exceso de información y un exceso de sellos el resultado se consigue la anulación efectiva de los mismos.

Los sellos y la administración

La confusión existente entre la multiplicidad de sellos y certificaciones es una rémora tanto por el consumo individual como de las administraciones. En el caso de la administración, el hecho de requerir que las empresas licitadoras cumplan con determinados sellos o requisitos similares a los que se piden a los sellos, tendría que ser garantía suficiente para satisfacer el cumplimiento de aspectos sociales y ambientales requeridos en la provisión de bienes y servicios de la administración.  En este sentido, la investigación y la sistematización de sellos y certificaciones que garantizaran el origen y la debida diligencia en la provisión de productos es muy necesaria, facilitaría la rendición de cuentas a las consumidoras y así como facilitaría las medidas de seguimiento en los casos de compra y contratación pública.

¿Cómo sabemos la fiabilidad de los sellos?

En la actualidad existen iniciativas que nos pueden orientar sobre la fiabilidad de los sellos y certificados que existen en el mercado, como es el caso del proyecto suizo Labelo Info, en que los sellos y certificados logren una puntuación partiendo de la evaluación de tres criterios diferentes: nivel de transparencia, nivel de control y de certificación independiente.

En una línea similar, el proyecto Challenge the Label de ISEAL, nos propone un sistema de evaluación para poder determinar la fiabilidad de determinados sellos, y aunque no está aplicado en casos concretos, puede ser referencia para poder hacer la sistematización de los sellos y certificados más usuales en nuestros productos y servicios:

  • Claridad: los sellos certificados tienen que ser directos y claros, sin aspectos que puedan desorientar o confundir al consumidor.
  • Preciso: los sellos tienen que partir de la base del cumplimiento de unos criterios que tienen que ser muy definidos y cuantificados y de la existencia de una base de información consultable sobre esta.
  • Relevante: los criterios tienen que ser significativos de los impactos generales y no una visión parcial de la misma.
  • Transparencia: la información generada del sello o certificación tiene que ser de fácil y libre acceso.
  • Robustez: existencia de controles sobre el uso de los sellos y certificaciones y que este esté hecho por terceras partes, ONG.
Hay que hacer una tarea de evaluación de los sellos y certificaciones existentes en la actualidad que permitan su uso efectivo por las consumidoras individuales como por la administración pública. No se puede poner al mismo nivel el compromiso de una declaración unilateral sobre el cumplimientos de unos requisitos que no son realmente evaluados por nadie a experiencias como Electronics Watch donde hay una monitorización directa de las cadenas de suministro de electrónica y se aseguran el cumplimiento de los derechos laborales para los compradores de los productos de electrónica.