Mireia Roura: «El cambio de paradigma llegará cuando la ciudadanía incorpore el mercado de segunda mano en la compra de tecnología»

Cada vez más instituciones y empresas apuestan por alargar la vida de los equipos informáticos y teléfonos móviles usados, pero a menudo no es fácil garantizar su trazabilidad o el reciclaje final. David Franquesa y Mireia Roura nos hablan de eReuse, una red que impulsa la transición hacia un modelo de consumo tecnológico circular y colaborativo.
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David Franquesa, doctorando en la Universitat Politècnica de Catalunya, dirige eReuse, que trabaja para evitar el reciclaje prematuro de material informático y móviles. Mireia Roura, bióloga ambiental, es la responsable de operaciones.

eReuse nace para alargar la vida útil de equipos informáticos usados. ¿Cómo funciona?

DF eReuse es una red que se crea a finales de 2016 para facilitar el aprovechamiento de material informático de grandes donantes: ayuntamientos, universidades, empresas… Conectamos estas instituciones con entidades reparadoras y otras distribuidoras. Las instituciones públicas no pueden vender este material y necesitan garantías del destino final. El trabajo de eReuse es darles estas garantías.

MR Uno de los valores de la red que hemos creado es que permitimos a la administración pública alargar la vida de los equipos, ofreciéndolos equitativamente a las entidades restauradoras del territorio con unos criterios consensuados previamente.

¿Qué valoración hacéis de los tres primeros años de vida de eReuse?

MR Han sido años de trabajo en dos líneas estratégicas: desarrollar el software y tejer relaciones dentro del ecosistema. Hay muchas entidades vinculadas al proyecto, tales como Solidança, Andròmines y Engrunes que son recuperadoras, pero también Abacus y Dónalo.org, que distribuyen los equipos. Es un reto fijar los criterios de funcionamiento cuando hay tantos actores implicados. Ahora en Madrid se está replicando el proyecto y no sólo se aprovecha el software, sino también los protocolos de gestión y los criterios que hemos definido sobre el territorio, intercooperando.

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David Franquesa | Foto: Laura Solé

¿Para qué sirve el software que ha desarrollado?

MR Sirve para controlar todo el proceso. Cuando una entidad nos pasa los inventarios de material a recoger, con un sistema de puntos, determinamos qué entidad hará el tratamiento. El software también sirve para hacerlo: borrar los datos y emitir un certificado asegurando que esto se ha hecho, elaborar un diagnóstico de cada componente y la durabilidad. Con ello se cuantifica el valor de uso del equipo y se da un feedback a la administración donante.

En eReuse facilitamos que la administración pública pueda alargar la vida de los equipos electrónicos ofreciendo garantías del destino final

¿Qué incluye el informe que se entrega a la entidad donante del material?

DF Además del certificado de datos borrados, o de destrucción física del disco; para cada equipo, se les informa de cuántas horas se ha reutilizado (hay que asegurarse de que no está parado, sino que se utiliza), en qué entidad se ha reutilizado y donde se ha reciclado al final de la su vida útil. También especifica qué restaurador lo preparó y quien lo distribuyó. Todo ello es el informe de impacto.

¿Cómo podéis saber qué uso se hace del equipo una vez vendido y garantizar que al final se recicla?

DF Ahora mismo el usuario final sólo pierde reputación, porque en no devolverlo a la red o no llevarlo a un punto autorizado de reciclaje, está incumpliendo el acuerdo. Pero estamos trabajando en un proyecto europeo para articular un sistema de depósitos. Cuando se adquiere el equipo se paga un depósito que de alguna manera garantiza que el equipo se devolverá para recuperar el dinero. Antes de reciclarlo, se comprueba cuantas horas de uso se le han dado. Toda esta información debe estar consolidada de cara al donante; sirve para evitar que los equipos terminen en vertederos de países del sur global.

 

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Mireia Roura | Foto: Laura Solé

¿En qué punto está el proyecto?

DF Estos primeros años nos han servido para trabajar bien la oferta y establecer los canales para captar equipos y prepararlos para introducirlos en el circuito de segunda mano. Lo que nos falta es que haya más demanda. Sabemos que llegará porque en otros países está pasando, pero aquí la gente todavía tiene muchas reticencias en la compra de ordenadores o móviles: que si la batería, que no sé si me servirá para lo que necesito … Nosotros tenemos manera de garantizar la calidad, pero aun nos está costando activar la demanda, sobre todo de particulares. Una de las dificultades es también el miedo de pasarse a Linux, que es el sistema operativo que se instala en todos los equipos antes de ponerlos a la venda.

MR El año pasado creamos con el Ayuntamiento de Barcelona la plataforma Circula, una tienda digital que debería contribuir a aumentar esta demanda. De momento está enfocada a entidades de la economía social y solidaria, escuelas, asociaciones… pero la intención es poder abrirla a particulares. El cambio de paradigma real pasa porque la ciudadanía incorpore el mercado de segunda mano a la hora de comprar tecnología.

 


Laia Tresserra

Directora de la revista Opcions (2016 - 2020)