Refrescar la casa en verano sin calentar el planeta

Veremos que el secreto es una buena climatización y recopilaremos consejos básicos para reducir el gasto energético sin pasar calor.
Aparells d'aire condicionat

Ha llegado el verano, y con él, las altas temperaturas.

En las ciudades parece que el asfalto desprenda calor y algunas personas entran y salen de las tiendas con aire acondicionado, no para consumir, sino para refrescarse unos segundos y conseguir llegar a su destino. Más de una coge un resfriado por estos cambios bruscos de temperatura o porque ha olvidado poner una chaqueta en la bolsa para usarla solo durante el trayecto de transporte público o para entrar al cine y pasar hora y media sentada en la butaca. Y al llegar a casa nos invade la sensación de entrar en un horno y corremos a abrir las ventanas de par en par buscando que el aire circule o, si tenemos aparatos de climatización, los ponemos a la mínima temperatura para enfriar (aparentemente) “más rápido” las estancias para poder coger el sueño.

¿Por qué hace tanto calor en las ciudades? Qué podemos hacer para refrescar la casa en verano de una forma eficiente? Qué consejos podemos seguir si no tenemos aire acondicionado? Y si tenemos, ¿qué podemos hacer para que no aumente exponencialmente el consumo energético?

Al final del artículo encontraréis consejos para refrescar la casa y reducir el gasto energético sin pasar calor, tengas o no aire acondicionado.

¿Qué pasa en la ciudad?: El efecto Isla de calor

Las ciudades tienden a tener unas temperaturas más elevadas que las zonas menos urbanizadas, especialmente durante la noche. Esta diferencia de temperatura es el que se denomina “efecto isla de calor” (o UHI, por sus siglas en inglés, Urban Heat Island). El Plan por el Clima del Ayuntamiento de Barcelona advierte que la formación de islas de calor urbanas tiene diferentes efectos en la ciudad, en el consumo de recursos, en la salud de los habitantes, sobre todo en la población más sensible, y en el conjunto del ecosistema urbano.

 la formación de islas de calor urbanas tiene diferentes efectos en la ciudad y en la salud de los habitantes

Los edificios y calles alteran las condiciones de temperatura, radiación, humedad y propiedades aerodinámicas de la superficie. Esto es debido al hecho de que los materiales de construcción tienen unas propiedades térmicas e irradiadoras que absorben y almacenan energía térmica que posteriormente se va liberando a la atmósfera. La altura de los edificios y su disposición afecta la velocidad de desprendimiento del calor que los materiales han ido absorbiendo por la radiación solar.

El resultado es que las zonas urbanas, por la noche, se enfrían a un ritmo mucho más lento que las zonas menos urbanizadas. Otra de las consecuencias del efecto isla de calor es el incremento de los episodios –cada verano protagonistas en los medios- de olas de calor. De hecho, los impactos que tienen las islas de calor para el ciudadano urbano es el mismo que tiene el cambio climático global (a nivel macro). En los dos casos hay un incremento de las temperaturas del entorno.

Las grandes ciudades están llenas de materiales propensos a captar y liberar grandes cantidades de calor y, según datos del Plan por el Clima, la mayoría están sobre los 2 °C más cálidas que las zonas rurales, y las zonas de alta densidad pueden llegar a estar unos 5-7 °C más cálidas.

En el monográfico «5 claves para ciudades más saludables» elaborado por IGGlobal, la investigadora Erica Martínez insiste que la arquitectura y la planificación urbana pueden contribuir a reducir el efecto «isla de calor». 

La vegetación juega un papel importante en el clima de las ciudades para proveer sombra y por su papel termorregulador, que enfría el aire del entorno. En definitiva, el verde urbano tiene un efecto refrigerante. Por eso, el Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, ha empezado a tomar medidas para reducir el efecto isla de calor incrementando el verde. El documento marco que define los retos, objetivos y compromisos en esta línea es el Plan del Verde y de la Biodiversidad de Barcelona 2012- 2020. Junto con el Plan Director del Arbolado 2017-2037 y las medidas de gobierno de Impulso de la infraestructura verde e Impulso de las azoteas vivas y cubiertas verdes, se promueve el logro de los objetivos marcados por el Compromiso de Barcelona por el Clima para 2030, cuantificados en un incremento del verde urbano en 1,6 km², es decir 1 m² por cada habitante.

La clave, una buena climatización

La climatización es el acondicionamiento de aire para conseguir unas características de temperatura y humedad agradables para el cuerpo humano. El control y la buena gestión de la temperatura de nuestra casa -tanto si se trata de calentarla cuando hace frío como enfriarla cuando hace calor- nos hará encontrar a gusto.

Actualmente, la climatización representa el consumo energético más importante a los hogares, puesto que las necesidades de calor en invierno y de frío en verano han hecho que cada vez más viviendas tengan calefacción, ventiladores o aire acondicionado.

El gasto energético asociado a la climatización representa un 34% del consumo total de energía del hogar. Nunca había sido tan elevado. Una de las razones, según la Dirección General de Energía y Cambio Climático de las Islas Baleares, es que tanto la calefacción como el aire acondicionado son aparatos asequibles para la mayoría de personas, cosa que ha provocado en algunos casos que las viviendas no se hayan construido bajo criterios de ahorro energético. Es por eso que han elaborado el dosier “El buen uso de la energía en casa”, que recoge consejos prácticos para andar hacia el confort en la climatización, lograr una edificación sostenible y para reducir las necesidades de calor y de frío.

Para climatizar la vivienda de una forma sostenible se puede hacer de forma activa y pasiva

Climatizar la vivienda de una forma sostenible se puede hacer de forma activa y pasiva. La primera se consigue instalando sistemas de calefacción y refrigeración en nuestra casa y, por lo tanto, consumiremos energía y se generará un coste energético elevado. La segunda es aquella que aprovecha al máximo todos los recursos que nos aporta el medio de manera natural, como los rayos solares y las corrientes de aire. Este tipo de climatización no requiere consumo de energía. Pocas veces la climatización pasiva es capaz de lograr las temperaturas de confort y tendrá que complementarse con sistemas de climatización activos.

El equipo de La Col construyeron el edificio de la cooperativa de vivienda La Borda con el menor impacto ambiental, tanto en la obra como en su vida útil consiguiendo el confort en las viviendas con el mínimo consumo para reducir los costes globales de acceso a la vivienda y eliminar la posibilidad de pobreza energética entre las usuarias. Para hacerlo partieron del convencimiento que la mejor estrategia es reducir la demanda inicial de todos los vectores ambientales del edificio (energía, agua, materiales y residuos), especialmente a nivel energético, donde priorizaron las estrategias pasivas para conseguir el máximo aprovechamiento de los recursos existentes.

Los consultores ambientales dicen que como mínimo reducen un 50% el gasto energético en comparación en una casa como las habituales. El edificio es pasivo, la madera es el material de construcción principal y el patio semiabierto favorece la ventilación. En verano, por lo tanto, no hace falta aire acondicionado y en invierno, a 24 de los 28 pisos no les hace falta calefacción. También insisten en la necesidad de que los habitantes de La Borda hagan un buen uso de las instalaciones porque, si el edificio se usa bien, el coste energético baja mucho.

Climatizar nuestra casa no es solo poner la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano. Hay otros factores clave para mantener una temperatura agradable a casa y conseguir una buena climatización: la refrigeración y calefacción, la ventilación y la humedad. Desde la OBRA aconsejan tener cuidado tanto del aire como de su calidad, mantener durante todo el año la vivienda sobre unos 24 grados y ventilarla 10 minutos un par de veces al día. Además, tendremos que cuidar que la humedad no supere el 50% instalando, si hace falta, algún tipo de deshumidificador, por ejemplo.

El 11 de Septiembre del 2009 el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó un Real Decreto para regular la limitación de las temperaturas que se deben mantener en el interior de los establecimientos de edificios y locales climatizados destinados a usos administrativos, comerciales, culturales, de ocio y en estaciones de transporte, a 26 °C en verano para evitar un consumo energético excesivo e innecesario. Aun así, en muchos establecimientos no se hace un uso eficiente de los aparatos de aire acondicionado.

Consejos prácticos para ahorrar energía y dinero

Recogemos algunas recomendaciones de la mano del Instituto Catalán de Energía y de OBRA que pueden ayudar a ahorrar energía y dinero.

Para mejorar la climatización de nuestro hogar:

  • Intentar ahorrar energía de otros aparatos electrónicos que tenemos en casa o aprovechando los recursos naturales.
  • Realizar una correcta ventilación
  • Cocinar siempre con el extractor encendido, colgar la ropa mojada fuera de casa o no poner la calefacción al máximo disminuirán el nivel de humedad en casa y, por tanto, mejorarán la climatización.
  • Prestar atención a las puertas y ventanas, que son el principal foco de pérdida de energía de las viviendas. Contar con una doble ventana o con un buen aislamiento es una de las mejores medidas para conseguir una buena climatización y ahorrar en la factura energética. También tendremos que detectar cualquier tipo de filtración de aire que pueda colarse por el suelo, por ejemplo, o por las paredes y solucionarla cuanto antes posible para mantener la correcta temperatura del piso.
  • Contar con una fachada ventilada nos hará mucho trabajo en cuanto a la climatización de la vivienda, puesto que hace que los rayos de sol reboten a la fachada y la temperatura interior sea menor. También contar con un sistema de constante ventilación,que hará que la humedad y la calidad del aire sean óptimas durante todo el día. En fin, un sistema energéticamente eficiente que se verá reflejado en un ahorro a la factura.
  • Vestirse con ropa adecuada, fresca y ligera.
  • Usar toldos, persianas o cortinas para que el sol no entre en casa.
  • Potenciar un “efecto de frescor” abriendo las ventanas y creando una corriente de aire.

Si tenemos aire acondicionado

  • Cerrar puertas y ventanas para mantener una temperatura de confort constante cuando se ponga en marcha el aparato de aire acondicionado. Si la estancia está bien aislada y no se pierde el frío generado, se mantendrá la temperatura deseada y el aparato no tendrá que trabajar tanto.
  • Instalar termostatos y relojes programables para regular la temperatura de las diferentes habitaciones y los tiempos de funcionamiento.
  • Usar aparatos de aire acondicionado más eficientes, de clase A. El ahorro de energía compensará con creces el sobreprecio del aparato.
  • No abusar de su uso. Un aparato de aire acondicionado doméstico puede tener un consumo energético de 700 kWh al año, mientras que en el caso de un ventilador, seria solo de 50 kWh aproximadamente.
  • Realizar un adecuado mantenimiento y revisión de los equipos de climatización. De este modo se alargará la vida de los equipos y se mejorará su eficiencia y la seguridad de las instalaciones.
  • Informarse de la diversidad de modelos y materiales que pueden permitir ahorrar energía si se cambian las ventanas. El nuevo Código Técnico de la Edificación marca los parámetros de aislamiento energético que corresponden a las ventanas.
  • Poner el termostato a una temperatura adecuada que genere bienestar y no malgaste energía y evitar regularlos a temperaturas excesivamente bajas durante los meses de verano. Por ejemplo, un aire acondicionado doméstico que estaba programado a 21 °C, si se regula a 26 °C, reduce su consumo de 1.000 kWh a 700 kWh en tres meses, aproximadamente. Trasladado a la factura eléctrica, supondría unos 60 euros.

Como dicen el grupo de arquitectos de La Col, tan importante son los aparatos de climatización como la misma construcción del edificio y el uso responsable que hagamos. Si tenemos aire acondicinado, nosotros decidimos la temperatura a la que situamos el termostato (la temperatura recomendada no tiene que estar por debajo de los 26 °C según el ICAEN). También podemos ahorrar si mantenemos la temperatura estable durante todo el tiempo y tenemos en cuenta que es mejor regular la temperatura, que apagar el aire cuando ya no tenemos calor y volver a ponerlo en marcha cuando tenemos calor. Además, el lugar donde estén colocados los aparatos del aire también puede influir en el gasto de energía y es recomendable no instalarlos junto a las ventanas porque el aire frío desaparece más rápidamente.


Marta Molina

Reportera y periodista colaboradora de Opcions.