Una criptomoneda cooperativa, justa y ecológica

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Cada vez están en boca de más gente las famosas criptomonedas que se escapan al control de los estados. La primera que empezó a operar fue el bitcoin en 2009, y desde entonces han aparecido otras con características y protocolos diversos, pero siguiendo las reglas del mercado más especulativo.

Los creadores de faircoin (moneda justa) han hecho posible una criptomoneda basada en valores cooperativos y no competitivos, una divisa solidaria que permite que cualquier persona pueda transferir valor a otras, de manera rápida y segura, sin depender de los poderes gubernamentales o financieros.

La moneda se creó en 2014 y no se acabó de desarrollar hasta que el activista catalán Enric Duran, junto con Thomas König, un desarrollador de software con más de veinte años de experiencia, rescataron el proyecto de faircoin con el fin de promover una economía más justa a escala mundial y en el marco de otro proyecto global, la cooperativa FairCoop (https://fair.coop/es/), que tiene el objetivo de crear el ecosistema necesario para que sea posible una economía justa.

Hemos hablado con miembros de la cooperativa FairCoop que ya utilizan faircoin, para que nos ayuden a entender cómo funciona. La definen como una herramienta para “apoyar a la economía real, la que sustenta la vida y respeta los ritmos de la tierra y no aquella que solo está interesada en el PIB y el crecimiento ilimitado”.

Los miembros de FairCoop creen que el sistema actual, regido por la creencia en el crecimiento infinito, está destruyendo el planeta y la conciencia de quienes lo habitamos. Ven la moneda justa como una herramienta al servicio de las personas, que no esclaviza a nadie y que no está vehiculada por los intereses de una minoría. Faircoin sería, pues, una moneda que se fija más en el valor de los proyectos y las personas que la utilizan que en los precios y en el mercado. En definitiva, una criptomoneda con valor social.

Los usuarios de faircoin piensan que funcionar en euros es “seguir alimentando la economía biocida” y empezar a pensar y mover faircoin es una forma de construir en positivo una nueva economía justa, saludable y descentralizada.

Cómo funciona faircoin

Se puede utilizar tanto a través de aplicaciones virtuales como con las tarjetas fairpay. Se han desarrollado herramientas virtuales para que cada vez más usuarios y comercios puedan usarla. De hecho, existe también el fairmarket https://market.fair.coop/es/, que  proporciona un escaparate donde se pueden adquirir productos con faircoin y conocer también los que se están desarrollando dentro de este ecosistema justo en cualquier parte de los veinte países donde se está implementando.

Para aquellos que no se defiendan muy bien navegando por internet, no  tienen conexión o simplemente no dominan las redes, existen los “nodos locales”. Son puntos de encuentro, participación y facilitación para iniciarse y asesorarse a la hora de hacer los intercambios que se necesiten, resolver dudas o conseguir faircoins. Se les puede contactar a través de la página web https://fair.coop/es/.

Dos años de vida y crecimiento sostenible y consensuado

Los usuarios de faircoin se habían acostumbrado a una tasa de cambio de 0,05 € (20 faircoin = 1 €). Después de dos años, la asamblea de FairCoop decidió subirla a 0,0667 € (por lo tanto, ahora 15 faircoin = 1 €).

Este tipo de decisiones se adoptan mediante el consenso, un proceso de discusión participativo y abierto, y no a través de las reglas del mercado, ni del control autoritario de un banco central. “Estamos muy contentos por esto, que demuestra que hay una manera diferente de autoorganizar el valor de una moneda”, comentan.

Ahora las personas usuarias de la faircoin en todo el mundo tendrán que tener en cuenta la nueva tasa de cambio para hacer sus transacciones. “Este cambio beneficiará al conjunto del ecosistema FairCoop y recompensará a todas las que  apoyamos y cooperamos en favor de un sistema económico justo. También propicia un aumento de los fondos comunes de reserva para apoyar a proyectos que se impulsan desde el ecosistema FairCoop que, tal como definen sus integrantes, son siempre subversivos y radicales.

El aumento de tasa de faitcoin no cambia las calidades de la moneda, mantiene la estabilidad de su precio para que continúe siendo una moneda útil para transacciones cotidianas, y no una herramienta lucrativa y explotada por una minoría.

Cada vez hay más colectivos interesados en funcionar en un sistema paralelo al capitalista. El pasado mes de mayo, por ejemplo, se celebró la IV Conferencia Internacional de Monedas Sociales y Complementarias: Dinero, Conciencia y Valores para el Cambio Social, organizada en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya).

Faircoin, según los que ya la utilizan, complementa y refuerza las monedas sociales basadas en satisfacer necesidades de pequeños grupos de personas, gente que intercambia bienes y servicios basándose en una economía real donde el dinero tiene una importancia justa. “Esta filosofía se puede acoplar muy bien a faircoin y estratégicamente tendría la repercusión necesaria para un cambio global, puesto que une a personas con filosofías de vida parecidas dentro de un ecosistema justo. Además, otorgaría a faircoin la base real de producción, que la convertiría en una criptomoneda más estable”.

 

 

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Marta Molina

Responsable de contenidos de Opcions.