Pam a Pam, mucho más que un mapa

Comprar jabón a granel cerca del barrio. Ir a pasar un fin de semana en un espacio rural gestionado por una cooperativa. Unirse a una cooperativa de consumo para consumir productos ecológicos y de proximidad. Todas estas acciones de consumo son más fáciles gracias a Pam a Pam, que con su mapa nos ayuda a consumir de acuerdo con nuestros valores.
Formació de xinxetes de Pam a Pam

Pam a Pam es un proyecto colaborativo que da respuesta a la necesidad de consumir de una forma más responsable. Se trata de un directorio con forma de mapa en el que se ubican iniciativas de alimentación, vivienda, servicios o energía que comparten los valores de la economía social y solidaria.

 

Pam a Pam, el resultado de una necesidad latente

La idea de crear esta herramienta surge en un momento en el que, de forma reiterada, muchas personas se acercan a SETEM –organización propulsora de Pam a Pam, a la que se sumó la XES un año más tarde para ampliar el alcance territorial– preguntando por opciones de consumo alejadas de los modelos económicos predominantes.

Para dar respuesta y anticiparse a estas y a otras consultas, el 2013 nace Pam a Pam. Y hoy, después de cinco años en línea, ya cuenta con más de 600 iniciativas de todos los sectores de la economía en su directorio. Se pueden encontrar proyectos que trabajan en varios sectores, como la alimentación, la cultura y el ocio, la educación, el textil, la restauración y la hostelería o la salud y los cuidados, entre otros. Este directorio lo actualiza permanentemente una comunidad de personas comprometidas con el proyecto, con el que colaboran de forma voluntaria. Son conocidas como “chinchetas”.

 

Les chinchetas, la clave del proyecto

Dani Vidal y Sara Mas son dos de las chinchetas que colaboran con Pam a Pam. Se encargan de detectar y entrevistar iniciativas susceptibles de aparecer en el mapa y publicarlas si han pasado los requisitos establecidos.

Reunión de chinchetas – Fotografía de Sara Mas

Tanto Sara como Dani valoran muy positivamente su vínculo con el proyecto porque participar en él les ha permitido conocer muchas iniciativas comprometidos con el entorno. Según Dani, esto es “un estímulo para no dejar de formarse, ya que como entrevistadores necesitamos una base que nos permita dar profundidad a cada criterio que preguntamos”. De hecho, el aprendizaje es uno de los aspectos que más valoran, no solo por las iniciativas que descubren, sino porque pueden “profundizar en los criterios de la economía social y solidaria y recoger todas aquellas ideas que hacen posible las alternativas. También las relaciones que se generan a nuestro alrededor para cuidarnos y curarnos entre todos mientras reforzamos nuestra militancia. Esto nos hace más poderosas y combativas”,  dice Sara.

Lo que lleva una chincheta a implicarse en el proyecto depende de cada caso. Dani ya formaba parte de un banco del tiempo y encontró muy interesante “conocer un proyecto que intentara caracterizar y definir un marco conjunto, el de la economía social y solidaria, e intentar visibilizar y conectar las iniciativas que proponen modelos alternativos”. A Sara, lo que la convenció fue “poder conocer iniciativas que luchan contra el capitalismo y ver de cerca el volumen de trabajo, de reflexión y de intensidad de las alternativas solidarias”.

La comunidad Pam a Pam está abierta a todas aquellas personas que quieran participar, todo el mundo puede ser chincheta. Para facilitarlo, se programan formaciones periódicas. 

 

Las iniciativas que aparecen en el mapa

App Pam a Pam

Muestra de la aplicación móvil

Actualmente, el mapa cuenta con más de 600 iniciativas en todos los sectores de la economía y repartidas por todo el territorio catalán. Todos estos proyectos han pasado la entrevista de las chinchetas, que incluyen preguntas que responden a criterios de democracia interna, desarrollo personal, perspectiva feminista, condiciones de trabajo, proveedores, intercooperación, uso de licencias libres y abiertas, transparencia, gestión financiera, cohesión social, transformación social, arraigo territorial, sostenibilidad ambiental, gestión de residuos y consumo energético.

El resultado es el mapa en permanente actualización y que refleja una realidad cada vez más amplia. También es una herramienta para las consumidoras que permite decidir dónde consumir teniendo la seguridad y garantía de que se está invirtiendo en establecimientos que no perpetúan las dinámicas capitalistas, trabajan con productos medioambientalmente sostenibles o que tienen unas condiciones laborales justas para todas las trabajadoras.

El mapa se puede consultar tanto en la página web como en una aplicación móvil que se puede descargar de forma gratuita (actualmente sólo disponible para dispositivos Android).

 

Fotografía de portada de Laura Solé.