Las claves del consumo consciente

El consumo consciente es una herramienta muy potente que podemos utilizar para conseguir vivir de forma más sostenible, respetando el medio ambiente y sin contribuir a injusticias sociales. Y, por encima de todo, es una fuente de inspiración para hacer cambios en nuestro día a día para vivir mejor.  


El consumo consciente es el que hacemos para satisfacer una necesidad auténtica después de habernos informado de las distintas opciones que tenemos a nuestro alcance para satisfacerla, escogiendo la que nos da más garantías de tener menos impacto en el medi ambiente y más impacto positivo en el ámbito social y en nuestra salud.
Una práctica de consumo consciente pasa, pues, por:

  • Reflexionar sobre la necesidad que tenemos que cubrir.
  • Informarnos de las opciones de consumo que están asociadas a ella, valorando la posibilidad de promover acciones colectivas para ampliar estas opciones.
  • Decidir con responsabilidad social y ambiental.

Es casi imposible seguir estos pasos en todas nuestras prácticas de consumo. Aspirar a la máxima coherencia puede conllevar mucho malestar y llegar a bloquearnos. En cambio, si poco a poco y sin exigirnos imposibles, vamos tomando más decisiones de consumo desde el compromiso ambiental y social, transformamos nuestro día a día y vivimos de forma más acorde a nuestros valores. De esta manera, el consumo consciente se convierte en una fuente de satisfacción personal.

¿Cuáles son las claves del consumo consciente?

1º Consumir menos

¿Por qué? 

Porque la mejor forma de reducir el impacto de nuestro consumo es prescindiendo de consumos superfluos y dar valor a lo que ya tenemos.

¿Cómo?

  • Replantear las necesidades
  • Satisfacer nuestras necesidades sin consumir
  • No derrochar
  • Mantener en buen estado lo que usamos
  • Reparar lo que se nos estropea
2º Consumir sin comprar

¿Por qué? 

Para desmercantilizar nuestro día a día, propiciar un uso eficiente de los recursos y reforzar lazos comunitarios, la integración en el territorio y la acción colectiva.

¿Cómo?

  • Acceder al uso: bienes públicos, préstamo o alquiler
  • Intercambiar
  • Aprovechar materiales de desecho
3r. Comprar con criterio

¿Por qué? 

Para favorecer con nuestras compras las iniciativas que trabajan desde el compromiso social y ambiental.

¿Cómo?

  • Adquirir bienes usados y reutilizables
  • Escoger bienes de bajo impacto ambiental
  • Favorecer la economía local
  • Favorecer iniciativas orientadas a las personas, como las cooperativas, el comercio justo o empresas de inserción social.

¿Por qué es importante el consumo consciente?

Por un lado, sufrimos una crisis ecológica que demuestra la inviabilidad de nuestro modelo económico y nuestros estilos de vida. Los límites físicos del planeta no solo hacen imposible universalizar nuestros niveles de consumo. También ponen en evidencia que los volúmenes globales de consumo son insostenibles: la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales y la cantidad de residuos generados nos llevan al colapso ecológico. Estas limitaciones físicas, además, se traducen en una competencia por los recursos y el agravamiento de las desigualdades y conflictos sociales.
Por otro lado, el sistema económico en el que vivimos se basa en el crecimiento constante y esto afecta también el consumo. Estamos inmersas en una espiral consumista, sometidas a la esclavitud de tener que satisfacer más y más necesidades que nos han sido creadas, adquiriendo cosas que no nos aportan bienestar real. El consumo consciente pasa por cortar con esta dinámica. Implica librarnos de las imposiciones dictadas por los intereses de empresas centradas en aumentar su beneficio económico. El consumo consciente es una invitación a hacer pequeños pasos para, poco a poco, situar en el centro de nuestras vidas aquello que es realmente importante para nosotros. Aquello que nos aporta bienestar real.