Vermicompostaje: ¡las lombrices se comen mi basura!

Todo lo que hay que saber para convertir los restos orgánicos en fertilizante para las plantas. ¡En casa, de manera fácil y sin malos olores!
Vermicompostaje

En casa tenemos dos gatas, una tortuga y… mil lombrices a pensión completa dentro de una caja. Se comen parte de los residuos orgánicos y nos regalan fertilizante de primera calidad para las plantas. A algunas visitas les dan asco, pero eso es porque no les conocen de verdad.

Las lombrices son las protagonistas del vermicompostaje. Foto: Gonzalo Pocoví.

Y es que… ¿qué hacemos con los 200 gramos de basura orgánica (70 kilos al cabo del año) que se producen cada día en un hogar? Si tenemos plantas y un metro cuadrado escaso de espacio en casa donde poder tener un recipiente en las condiciones que os explicaremos, podemos optar por no dejar toda la basura orgánica en manos del sistema público de gestión de residuos y convertir una parte en compost fertilizante a través del vermicompostaje. Así, los residuos pasan a ser recursos, nos damos una oportunidad para cerrar el ciclo de la materia y, de paso, conocemos de cerca a unos compañeros de piso muy especiales: las lombrices rojas.

Estas lombrices son unos seres trabajadores y eficientes que se dedican a vivir plácidamente entre los restos de comida, todo el día engulliendo y excretando. Su ingestión y digestión de los alimentos produce un humus de mayor calidad que el que produce el compostaje sin lombrices, entre otras cosas porque los excrementos de las lombrices están enriquecidos con microorganismos propios de su flora bacteriana.

Las lombrices son las protagonistas de este proceso, pero no están solas: su pandilla de amistades microbianas (bacterias, protozoos y hongos que habitan en los residuos orgánicos) degradan los alimentos y adelantan trabajo a las lombrices, que los procesarán mucho mejor, siempre que se den unas condiciones materiales y ambientales adecuadas (las veremos más abajo).

Por sorprendente que parezca, el vermicompostaje es un proceso muy limpio. Las lombrices aceleran la mineralización de la materia orgánica, se desplazan por el material y lo airean, de forma que se evitan los malos olores típicos de la putrefacción.

El producto resultante es el vermicompost, un sustrato que parece marro de café y que es rico en sustancias nitrogenadas y, por lo tanto, un exquisito abono para las plantas. Con la obtención y aplicación del vermicompost en nuestras plantas se cierra el ciclo: hemos asistido a un proceso de reciclaje de nuestros desechos in situ, aligeramos una parte de los problemas que causan los residuos y somos testigos de los ciclos naturales que hacen posible la perpetuación de la vida.

 

Qué necesitamos

 

Vermicompostador casolà

Foto: Gonzalo Pocoví

El vermicompostador. Mejor que sea de plástico, porque es duradero y fácil de limpiar. Puede ser cualquier recipiente (tipo una caja con agujeros de ventilación) o un recipiente con una reja de separación horizontal (tipo modelo Vermicasa) o el sistema de pisos apilados (como el de la foto). Nosotros explicaremos esta última opción. Todos los modelos los podemos comprar o construirlos nosotros mismos; por ejemplo, aquí hay indicaciones y ejemplos para hacer uno de pisos apilados, y aquí podemos ver un vídeo de cómo hacer uno de un solo piso.

 

 

 

 

 

Cuc del vermicompostatge

Foto: Gonzalo Pocoví.

Las lombrices. La variedad de lombrices más voraz, adaptable y que se reproduce más rápidamente son las lombrices rojas (Eisenia fetida). Es por ello que, pese a que el vermicompostaje se puede hacer con lombrices de tierra del jardín o de pesca, se recomienda usar esta variedad. Pueden ser compradas (ver vínculos más abajo) o te las puede dar alguien que ya haga vermicompostaje.

 

 

 

 

Proporciones de recipiente/lombrices/materia orgànica: en un recipiente con 50 cm2 de superficie y un volumen de 50 litros pueden vivir de 500 a 1000 lombrices que pueden compostar hasta 2 kilos de restos por semana (cifras sacadas de aquí).

 

Dónde y cómo quieren vivir las lombrices

Lugar Interior o exterior resguardado, sin sol directo ni lluvia. No pongamos el compostador cerca de vibraciones (lavadora, equipo de música, zonas con mucho tránsito humano…).
Temperatura Entre 15º y 25º.
Oscuridad Asegurémonos de que las bandejas y la tapa superior quedan bien cerradas.
Ventilación Que los agujeros del recipiente no se obturen.

 

Com funciona el vermicompostaje

Aquí tenemos un dibujo de un vermicompostador, en este caso con tres pisos. En la base de todas las bandejas, excepto en la colectora, hay unos agujeritos pequeños para que las lombrices puedan subir de un piso al otro y el líquido pueda caer a la bandeja inferior.
Funcionament d'un vermicompostador.

Para empezar, en el primer piso ponemos medio periódico troceado (mejor sin pigmentos, o sea en B/N) o bien fibra de coco (artículo de jardinería) a modo de sustrato. Hay que humedecerlo a un 75% (que quede todo mojado sin estar empapado). Enterramos ahí unos cuantos restos de comida troceados y ponemos las lombrices. A partir de aquí, la comida la iremos poniendo encima.

Cuando el primer piso ya esté bien lleno de restos de comida, colocamos encima una nueva bandeja (o cubo) de forma que su base quede tocando la comida del piso inferior. En este segundo piso preparamos un sustrato como habíamos hecho en el primero. Las lombrices irán subiendo a través de los agujeros a buscar más alimento a medida que se vaya acabando el del primer piso.

Cuando el segundo ya esté lleno de comida, si el humus del primer piso todavía no está a punto podemos crear un tercer piso. Si ya está a punto, retiramos el humus e intercambiamos los pisos.

El vermicompost estará a punto cuando su aspecto sea similar al de los posos del café: oscuro, esponjoso, de materia orgánica homogénea. Lo podemos coger con una palita y aplicarlo directamente sobre la tierra de las plantas, cada 6-8 semanas.

El proceso genera un líquido lixiviado, altamente fertilizante, que se irá recogiendo en la bandeja colectora. Se debe diluir diez veces antes de regar las plantas con él.

Resultat final del procés de vermicompostatge.

Resultado final del proceso de vermicompostaje. Foto: Espai Ambiental.

La comida

Cuánta Podemos añadir hasta dos kilos de restos de comida por semana, pero la podemos ir poniendo diariamente o al ritmo que queramos. Conviene ponerla troceada, así ayudamos a las lombrices. Tras un periodo de adaptación de cuatro semanas, regularán su población según la cantidad de comida que se les dé. Pueden estar sin comer 1-2 semanas, y si les dejamos un par de bandejas cargadas las podemos dejar solas hasta un mes.

Cuál sí Fruta y verdura cruda (excepto alimentos ácidos como cítricos, tomates y piel de cebolla), posos del café, hojas de té, bolsitas de infusión (sin la grapa), cáscaras de huevo (trituradas), polvo de la aspiradora, pelos (que no tengan restos de productos químicos)..

Cuál no Restos del jardín, carne y pescado, excrementos de mascotas, huesos, caparazones de moluscos, semillas, conservas en vinagre o comidas muy saladas.

No recomendable Residuos muy fibrosos (piel de plátano, alcachofa…), lácteos, huevo duro, cereales, comida cocinada, grasas, comida echada a perder.

Recursos

Información sobre vermicompostaje

Fórums

  • Infojardín > El jardín ecológico, Manual de Lombricultura.

Para comprar vermicompostadores y lombrices

 

Data de publicación original en el web: 18.7.2016


Mariel Vilella

Mariel Vilella

Directora de Zero Waste Europe

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