Trucos caseros para quitar manchas

El mantel manchado de vino, los pantalones sucios de barro o la camisa salpicada de café. ¡Todo tiene solución!

Está claro que para evitar lucir manchas, lo más importante es prevenirlas: delantales, servilletas, roba vieja para tareas de riesgo, artilugios antigoteo en las botellas de vino y lo que convenga. La consigna general es: ¡precaución!

Pero no siempre se pueden evitar y entonces, lo más importante es sacarlas tan pronto como se pueda. Al quitarnos la ropa, podemos tomar la costumbre de comprobar que no haya ninguna mancha de la que no nos hayamos percatado. Si se nos derrama vino en el mantel y no queremos recoger la mesa inmediatamente, cubramos la mancha con sal o talco, absorberá una parte del vino.

Para tener éxito cuando nos enfrentamos a una mancha, es primordial saber de qué tipo es. Sólo hay tres grandes familias: las grasosas o pigmentarias, las proteínicas o de almidón y las oxidables.

1. Manchas grasosas o pigmentarias

Son las temidas manchas de aceite, mayonesa, pintalabios. ¿Cómo se tratan? Hay que humedecerlas con agua caliente, frotar con jabón de pastilla de lavar ropa y echarlo a la máquina (o lavar a mano si la pieza es de lana). Si no se va, dejar la mancha húmeda y con jabón al sol, rehumedeciéndola cuando haga falta. No se lo dejamos demasiado rato si la ropa es de color, se podría decolorar.

2. Manchas proteínicas o de almidón

La sangre, los huevos, la leche, el sudor y el chocolate son maldecidos a menudo por el rastro que dejan en la ropa. Para evitarlo, hay que lavar las manchas enseguida con agua fría (a más de 40º quedaría fijada) y jabón. Si no se va, podemos aplicar un quitamanchas ecológico, frotar con un cepillo y meter en la máquina. También podemos hacer esto para manchas muy persistentes, pero no en lana.

3. Manchas oxidables

La copa de vino derramada sobre el mantel, los baberos con purés de fruta y la camisa salpicada de café o té también son clásicos de las manchas. Mientras la mancha es fresca, se tiene que rociar con agua caliente y, si  queda rastro, remojar un rato en agua caliente con blanqueante ecológico (hace más efecto cuanto más caliente es el agua) y echar a lavar.

Este remojo también es efectivo con manchas que hace tiempos que están, por ejemplo en la ropa de mesa. Pero si sospechamos que la ropa puede desteñir, mejor utilizar el quitamanchas ecológico. Conviene no usar jabón para estas manchas, porque podría fijarlas.

Trucos para todas las manchas

Así pues, según el tipo de mancha convendrá atacarla de una forma o de otra. En la lista siguiente, relacionamos por orden alfabético los orígenes de las manchas más comunes e indicamos a cuál de los tres grupos pertenecen o, para algunas manchas especiales, damos un truco específico que es más efectivo.

  • Aceite: grupo 1
  • Barro: dejar secar, cepillar, frotar con vinagre, jabón o zumo de limón.
  • Café: grupo 3
  • Chocolate: grupo 2
  • Espinacas: frotar con patata cruda y después lavar con agua caliente y jabón.
  • Fruta: grupo 3
  • Herrumbre: empapar con zumo de limón y rozar con sal. Dejar enjugar al sol y lavar con jabón. Hagamos primero una prueba en una parte que no importe si se destiñe, por si acaso.
  • Hierba: poner la ropa del revés sobre un papel absorbente, echar vinagre blanco o alcohol y frotar con un cepillo de dientes; el rastro de hierba tendría que pasar hacia el papel. O bien, remojo en vinagre (siempre blanco).
  • Huevos: grupo 2
  • Leche: grupo 2
  • Mayonesa: grupo 1
  • Pintalabios: grupo 1
  • Sangre: grupo 2
  • Sudor: grupo 2
  • Té: grupo 3
  • Tinta: agua con alcohol, o vinagre, o zumo de limón, o limón y sal.
  • Resina: impregnar la zona con aceite y dejar actuar durante una hora u hora y media. Después remojar. Quedará la mancha de aceite, pero se puede eliminar siguiendo las instrucciones del grupo 1.
  • Vino: grupo 3

Dos grandes aliados contra las manchas

El limón, como el vinagre, es un buen recurso contra la suciedad en general y algunas manchas en concreto, como las de barro, tinta o herrumbre. También nos puede servir para recuperar unos calcetines que habían sido blancos: un rato de remojo con zumo de limón antes de lavarlos y la suciedad desaparece.

El percarbonato sódico es un excelente blanqueador inocuo para el medio y también puede ayudar contra algunas manchas. Se puede encontrar en las droguerías.


Montse Peiron

Responsable de investigación de Opcions.

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