¿Aún te da pereza el papel reciclado?

Desmontamos mitos y damos opciones de papel reciclado para folios, libretas y artículos de un solo uso. En este último caso, pagar el precio de los grandes impactos ambientales y sociales del papel virgen es doblemente insostenible.
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Se acaba el verano, y volvemos al trabajo y al colegio. En los dos ámbitos seguramente usaremos más papel que durante las vacaciones, y lo más probable es que sea sobre todo papel virgen: en las papelerías todavía cuesta encontrar folios y libretas de papel reciclado. Sin una medida legislativa, esto será difícil de cambiar. De momento, tanto las papelerías como los consumidores nos decantamos mayoritariamente por el papel virgen. Y es que, en referencia al papel reciclado, circulan unos cuantos mitos que a continuación vamos a desmontar o matizar.

También resumiremos los hechos que muestran que las repercusiones sociales y ambientales negativas del papel virgen son importantes, y del todo incomparables con las del papel reciclado. Pagar este precio es doblemente insensato en el caso de artículos de un solo uso, por esto también damos opciones de papel reciclado para estos casos.

 

1. Causa atascos en las impresoras y fotocopiadoras: falso

Ya hace mucho tiempo que las máquinas de copistería y de oficina admiten papel reciclado sin ningún problema. De hecho, muchos grandes fabricantes de esta maquinaria, como Océ, Xerox, Epson o HP, venden folios reciclados con su marca. Una técnica de Océ nos dice: “Nuestra experiencia con el papel reciclado es muy buena. De hecho vendemos más papel reciclado que virgen y no hemos tenido ningún tipo de incidencia”.

Existen muchas calidades de papel (de hecho podríamos decir que demasiadas: las grandes marcas ofrecen una gama extremadamente amplia, idónea sobre todo para inducir al consumismo). En general en los envoltorios de folios, tanto reciclados como vírgenes, indica en qué aparatos funcionarán bien (por ejemplo, los hay que van bien en impresoras láser, pero no de inyección de tinta, aunque lo más habitual es que se puedan usar en máquinas de todo tipo).

Por otra parte, cabe decir que los atascos pueden ser causados no por el papel, sino por la suciedad; se recomienda quitar el polvo del alimentador de vez en cuando.

2.    No es blanco: algo menos, cierto, aunque poco. Pero, ¿lo tiene que ser? ¿Compensa?

Tanto en papeles vírgenes como reciclados existen diferentes grados de blancura. En general, los reciclados son menos blancos que los vírgenes, aunque la diferencia es mucho menor que cuando aparecieron los primeros papeles reciclados en el mercado. Hoy los papeles reciclados con mayor blancura son tan blancos como los vírgenes con menos blancura.

Tenemos tres puntos relevantes a la hora de medir la importancia que queremos dar al grado de blancura del papel.

  • La gran mayoría de los papeles vírgenes se blanquean empleando compuestos clorados. Lo podemos saber si en el envoltorio vemos las siglas ECF, elementary chlorine free (que indican que se han usado dichos  compuestos pero no el elemento cloro suelto, prohibido hace tiempo porque es su forma más perjudicial). Eso, por un lado, implica más consumo de agua y de energía en el proceso de fabricación del papel y, por otro, es una importante fuente de contaminación: se emiten al aire dioxinas y furanos, que son de las sustancias más tóxicas que se conocen para los seres vivos y el medio ambiente.

En general, los fabricantes que se dedican exclusivamente a papel reciclado o bien no lo blanquean o bien usan blanqueantes diferentes del cloro (en el envoltorio pueden poner PCF, processed chlorine free). Parte de la blancura la consiguen seleccionando, como materia prima, el papel recuperado que ya es más blanco.

También se puede encontrar papel virgen blanqueado sin cloro; lo identificaremos por las siglas TCF (totally chlorine free).

  • Los grados más altos de blancura los logran papeles vírgenes que contienen abrillantadores ópticos. Son productos químicos que provocan que los rayos ultravioletas de la luz sean visibles, por lo que el papel parece más blanco de lo que es; en algún caso incluso puede molestar a la vista.

En los paquetes de folios podemos ver la inscripción Natural white, que indica que no se han usado abrillantadores ópticos, y la inscripción Bright white, que indica que sí. O puede que no haya ninguna de las dos, y entonces no sabremos nada sobre el uso de abrillantadores.

  • Para la inmensa mayoría de los usos, el grado de blancura del papel es indiferente. Sí que puede ser necesaria una blancura elevada en determinados usos gráficos en los que sea imprescindible el contraste de las imágenes, por ejemplo. O podemos pensar que es relevante la sensación que provoque la blancura del papel, ya sea en un ámbito social, laboral o artístico; pero estas sensaciones son eminentemente culturales y, por lo tanto, modificables. Nos puede ayudar a cambiarlas el saber que, como veremos, los impactos ambientales y sociales del papel virgen son extraordinariamente superiores a los del papel reciclado.

3.    No dura: falso

Este parámetro es importante, por ejemplo, en el caso de papel que se usa en los archivos documentales. Pero la durabilidad del papel no depende de la materia prima con la que se ha hecho, sino del grado de acidez. En el mercado existen muchos papeles reciclados que cumplen estándares que garantizan que el papel durará cientos de años (hay varios estándares ISO, UNE y DIN para medir la durabilidad de un papel).

4.    No es fácil de encontrar: cierto, pero aquí tenemos algunas pistas

En cuanto a folios reciclados, recomendaremos dos marcas: una fabricada en Barcelona, Venus Green, de la empresa familiar J. Vilaseca. Y una fabricada en Alemania, Steinbeis, por una empresa dedicada exclusivamente a productos de papel reciclado. Es un referente en Europa por la calidad de su papel y porque es tecnológica y ecológicamente ejemplar.

Las dos tienen el prestigioso sello Ángel Azul, que se otorga a productos muy respetuosos con el medio ambiente. En el caso del papel, certifica que todas las fibras son recicladas de posconsumo, limita algunos químicos tóxicos y  prohíbe otros (como por ejemplo los abrillantadores ópticos, los metales pesados y casi todos los derivados del petróleo) y prohíbe el blanqueo con cloro (tanto elemental como cualquier molécula que lo contenga).

Y en libretas con papel reciclado, como marca local mencionamos Miquelrius, y como referente en producción ecológica la alemana memo, también con el sello Ángel Azul.

Además, es relativamente común encontrar tacos de notas de papel reciclado.

En las papelerías también podemos encontrar paquetes de folios reciclados de marca Naturpapel y libretas de marca Uninature. Las dos pertenecían a Unipapel, una veterana empresa española que ha sido comprada por Springwater Capital, un fondo de capital riesgo suizo, en una operación de ingeniería financiera propia de los tiempo actuales y que comporta, entre otras consecuencias, despedir a casi la mitad de la plantilla.

Las marcas de folios que encontraremos más en las tiendas son Nautilus y Navigator, que pertenecen respectivamente a Mondi y Portucel-Soporcel, las dos grandes multinacionales papeleras que fabrican folios. Reproducimos palabras suyas para hacernos una idea de su carácter. La sudafricana Mondi, que posee o gestiona más de dos millones de hectáreas de plantaciones (sobre todo en Suráfrica y Rusia) y tiene la marca de papel virgen IQ, omnipresente en las papelerías, explica en su web: “La producción low-cost en los mercados emergentes es una pieza clave de nuestro éxito”. Por su parte, Portucel-Soporcel, que gestiona más de cien mil hectáreas de plantaciones, tiene en su web una herramienta que te permite dar nombre a uno de sus árboles y hacer un seguimiento de cómo va creciendo, “demostrando así tu respeto por el medio ambiente”. Sin comentarios.

5. Es más caro: tampoco es verdad

Hemos realizado una pequeña prospección entre varias papelerías y grandes superficies y, en el caso de los folios, todos los reciclados y los vírgenes se mueven en el mismo abanico de precios; solo una de las grandes marcas dispara el precio del papel reciclado en uno de los comercios.

En el caso de las libretas, la versión reciclada es más barata en el 75% de los casos.

 

El precio ambiental y social del papel virgen

Si nos fijamos en los costes ambientales y sociales, lo que sale realmente caro es el papel virgen.

El papel virgen es el destino final de un tercio de la madera talada a escala mundial para usos industriales.1 En los últimos 25 años se ha perdido el 3% de superficie forestal en todo el mundo (sobre todo en los países más pobres; de hecho, en los ricos se  gana), si bien muchos bosques están siendo sustituidos por plantaciones, cuya superficie se ha incrementado un 56%.2 Las plantaciones reducen drásticamente la calidad de los ecosistemas forestales. Uno de los problemas más graves es la enorme cantidad de agua que necesitan las especies arbóreas papeleras, y se dan también todos los problemas asociados con los monocultivos (como contaminación de agua y suelo por fitosanitarios, vulnerabilidad a plagas, agotamiento de los nutrientes del suelo o invasión de ecosistemas vecinos).

Por otro lado, las grandes multinacionales forestales y papeleras están expandiendo las áreas de plantaciones al Sur, donde se dan los abusos característicos de las explotaciones de materias primas en estos países: apropiación de tierras y del acceso a recursos naturales de la zona (por ejemplo, acaparamiento del agua), decisiones tomadas al margen de las poblaciones locales, etc.

Estos impactos contrarrestan el hecho de que las plantaciones secuestran CO2 y, por lo tanto, mitigan el cambio climático, un argumento que la industria papelera esgrime profusamente como beneficio ambiental del consumo de papel virgen. Sin ir más lejos, los bosques mismos secuestran más CO2 que las plantaciones, y son un depósito de carbono mucho más estable. Por otro lado, no está claro que las plantaciones secuestren más CO2 del que emite la producción de papel virgen.

Ni que decir cabe que los impactos ecosociales de la recogida selectiva del papel como residuo no tienen nada que ver con los de la obtención de la madera como materia prima del papel.Montaña de residuos de papel.

Además, en comparación con la manufactura de papel reciclado, la producción de papel virgen comporta entre dos y siete veces más consumo de agua y energía y emisión de residuos (sólidos y en el aire), debido al uso de productos químicos. Para ilustrarlo tomamos el dato que usa el fabricante de papel reciclado Steinbeis: la energía que se ahorra fabricando cada paquete de 500 folios reciclados en lugar de vírgenes mantendría una bombilla de bajo consumo de 11 W encendida durante dos meses y medio.

 

Los papeles desechables, también reciclados

No queremos dejar de incluir en este artículo otras opciones de consumo de papel que nos parece importante divulgar cuando hablamos de papel reciclado. Y es que, cuando el producto es desechable, la opción de la materia prima virgen todavía es más insostenible.

Destacamos la marca Ismax, de una empresa que se dedica exclusivamente al papel de un solo uso reciclado. A partir de papel reciclado en Mallorca (y recuperado principalmente de la isla misma) y sin blanquear fabrica papel higiénico, de cocina, servilletas, pañuelos y papeles multiuso, tanto para el ámbito doméstico como para hostelería e industrias.

También se fabrican en España artículos de un solo uso de papel reciclado de las marcar Garcia de Pou y GC-Eco.

Y en algunas cadenas de supermercados podemos encontrar papel higiénico reciclado de la marca portuguesa Renova Green. Cuidado con no confundirla con Renova, simplemente, de la misma empresa y de papel virgen.

 

Notas

  1. FAOStat.
  2. FAO: Global forest resources assessment 2015.
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Montse Peiron

Responsable de investigación de Opcions.