5 maneras de desayunar en el colegio sin residuos

Ahora que empieza el curso es un buen momento para iniciar cambios de hábitos. Si todavía usamos papel de aluminio o envases ligeros para poner el desayuno en la mochila del colegio, aquí tenemos las mejores alternativas.
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Hay muchas maneras de envolver refrigerios para el colegio sin generar residuos; o conseguir que queden, como máximo, pieles y huesos de fruta, migas de pan y cáscaras de frutos secos. En cambio, si echamos un vistazo a la basura del aula o del patio después del recreo veremos que los residuos orgánicos son una parte muy pequeña de lo que contienen. Lo que domina es el papel de aluminio, los plásticos y los briks. Y muchos centros escolares no hacen separación de residuos, de forma que incidir en la prevención aún es más necesario para evitar el derroche de recursos. A continuación damos cinco alternativas para prescindir del papel de aluminio, los plásticos y los envases ligeros desechables.

1. La evolución de un clásico

El hatillo de antaño, de toda la vida, pero perfeccionado para evitar manchas y derrames. A un rectángulo de tela le añadimos una lámina de plástico flexible y algún sistema para fijarlo cuando esté envuelto. Y ya  tenemos la solución perfecta. No pesa nada, se limpia fácilmente con un trapo húmedo y se puede meter en la lavadora. Si somos manitas, no nos costará mucho hacernos uno. En internet encontramos varios tutoriales que nos pueden ayudar.

Boc'n'roll azul. Una ayuda para conseguir refrigerios sin residuos.Otra opción es comprarlo ya hecho. Boc’n’Roll es el producto estrella de Roll’eat, una empresa barcelonesa. Crearon el Boc’n’Roll inspirados por lo que habían visto hacer toda la vida a su abuela. Ahora están especializados en diseñar y fabricar envases reutilizables para cuando nos llevamos la comida fuera de casa. El Boc’n’Roll, que se fabrica en China, está confeccionado con tela de algodón y poliéster (o solo poliéster, según el modelo) y una lámina de plástico sin bisfenol A. El cierre se fabrica con un velcro, que permite ajustar el envoltorio a la medida del bocadillo. Es fácil encontrar en ferreterías y otras tiendas con productos de menaje del hogar.

2. Estuche o fiambrera

En las ferreterías y otras tiendas con productos para el hogar podemos encontrar diferentes modelos de estuches adaptados al formato de los bocadillos. Tienen para dar y tomar: para bocadillos de pan inglés o de barra; rígidos o flexibles (de silicona o textiles con cremallera e interior aislante), y de colores lisos o con dibujos. Algunos tienen un compartimento para poner la servilleta e incluso están los que llevan mosquetones, para colgarlos en la mochila. Hay modelos que se pueden meter en el lavavajillas. Otros se limpian pasando un trapo húmedo por su interior.
Ecotó rosa.Desde el punto de vista del consumo consciente, la opción más recomandable es el Ecotó. Es uno de los productos de Estel Tàpia, una empresa dedicada a la inserción laboral de personas con algún tipo de discapacidad. Han creado su propia marca, Ecogo y, además de la Ecotó, fabrican bolsas y alforjas de bicicleta con material reutilizado. El Ecotó se hace con algodón, un plástico para evitar manchas y un sistema de cierre con velcro o botones. Podemos comprarlo en la sede de la empresa, en el barrio del Raval de Barcelona, o consultar en su web otros puntos de venta. A partir de las cien unidades, ofrecen la posibilidad de personalizarlos, una opción interesante para escuelas y asociaciones de famílias que trabajan para la reducción de residuos.

Ahora bien, si no queremos gastar la inversión inicial que requieren las opciones anteriores, siempre podemos buscar por casa una fiambrera que tenga la medida que se ajuste al desayuno. Estas alternativas también nos permiten preparar un poco de fruta o verdura ya cortada, unos palitos de pan o un puñado de frutos secos.

3. Bolsa de tela

Si el desayuno es un bocadillo o incluye cierto tipo de fruta que se pueda aplastar, necesitaremos un hatillo, estuche o fiambrera para asegurarnos de que la comida llega a la hora del recreo en perfecto estado y sin manchar nada. Pero si optamos por una manzana, un puñado de frutos secos o unos palitos de pan, por ejemplo, podemos resolver el transporte con una simple bolsita de tela, como las de los desayunos de toda la vida. Es un proyecto de costura sencillo; incluso, con un poco de ayuda, está al alcance de los niños mayores. Se pueden personalizar con el nombre y, en la red, hay muchos tutoriales para hacerlas, como este.

4. Cantimplora

Si utilizamos fiambreras o cantimploras de plástico, se debe tener en cuenta que no sea un envase con bisfenol A (BPA) o alguno de sus sustitutos, como el bisfenol S. La Agencia Europea de Sustancias Químicas, en junio de este año, prohibió  el uso del bisfenol A. El bisfenol S, aunque figura en la lista SIN de Chemsec, todavía está permitido.

Cada vez está más extendida la costumbre de incluir un brik de zumo o preparado lácteo en el desayuno del colegio. Es verdad que los niños, como los adultos, necesitan hidratarse, pero para hacerlo no hay que recurrir a envases desechables. El agua del grifo es potable y hay escuelas que disponen de fuentes de agua filtrada. También las hay que habilitan un espacio para que cada alumno tenga su vaso.

Puede ser que no queramos que el niño beba agua del grifo y la escuela no disponga de fuentes. En este caso, con una cantimplora evitaremos el residuo. Si queremos una bebida diferente del agua, hay opciones caseras que nos permiten ahorrar dinero y envases desechables. Son preferibles a los zumos y preparados lácteos industriales, ya que la mayoría contienen edulcorantes y siempre implican un envase desechable y los costes del transporte. Si, aún así, optamos por complementar el desayuno con alguna bebida envasada, una manera de reducir el volumen de residuos generados es evitar los envases pequeños. Es mejor comprarlos en envases grandes e ir llenando cada día una botella reutilizable.
A la hora de elegir cantimplora, los materiales de más confianza son:

  • El acero inoxidable: la marca española Laken la tiene, de fabricación nacional. Otras opciones de importación son de las marcas Onya, australiana, y Clean Kanteen, americana.
  • El cristal (protegido por una malla de silicona por fuera): las de Lifefactory se fabrican en Europa.

5. Alimentos caseros

Está claro que si nuestra opción es la bollería industrial o productos lácteos ya envasados, el residuo está servido. Por eso, a menudo hace falta que nos replanteemos no solo el cómo (transportamos), sino también el qué. Si queremos seguir las recomendaciones alimentarias en la etapa escolar, tenemos que evitar incluir pastas y bollos en la dieta diaria. En caso de que optemos por mantener un desayuno con altas dosis de azúcar, si no queremos generar residuos, en la panadería lo tendremos más fácil. Algunas, además de pastas, venden galletas a granel. Si llevamos nuestro envase reutilizable, también nos ahorraremos el papel.

Otra posibilidad, si solo gusta lo dulce, es dedicar un tiempo a preparar bollería casera. Y ya puestos, vale la pena investigar recetas que utilizan otras formas de conseguir el punto de dulce, como la fruta o la estevia. Para ahorrar tiempo, tenemos la posibilidad de cocinar más cantidad el día que nos ponemos a ello, y después congelar las porciones individuales. O establecer turnos con otras familias para no tener que hacerlo tan a menudo.

También es bastante habitual, cada vez más, incluir un lácteo en el desayuno del colegio. En este caso, la alternativa más fácil es que el lácteo se tome en otro momento del día, como por ejemplo en el desayuno de casa. En el mercado también podemos encontrar yogur envasado en recipientes grandes, de donde podemos ir sacando las dosis para el colegio y poniéndolas en recipientes reutilizables fáciles de llevar en la mochila. De cara a ahorrar residuos, sin embargo, la mejor opción es que nos animemos a preparar un yogur casero.

¿Y las servilletas de papel?

Además, es habitual encontrar servilletas de papel entre los restos del desayuno en el colegio. A menudo se usan como doble envoltorio para los bocadillos, para evitar manchas, como por ejemplo las de aceite o mermelada. Dosificando bien la cantidad de estos alimentos que pueden manchar y utilizando hatillos, estuches o fiambreras, la servilleta de papel no es necesaria. Y para limpiar manos y boca, la mejor alternativa es la servilleta de tela. De hecho, bastantes escuelas utilizan las servilletas reutilizables en su comedor. A menudo viajan cada día dentro de la mochila del niño y es la familia quien decide cada cuando se lava. En otros casos, se recoge una vez a la semana.
¿En casa usáis alguno de los sistemas que os proponemos para conseguir desayunos sin residuos en el colegio?  ¿Habéis descubierto otros? ¿Tenéis algún invento propio? ¡Explicadnos vuestra experiencia! Y si os parece que este artículo puede ayudar a tener escuelas más sostenibles, hacedlo correr.

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Laia Tresserra

Directora de Opcions.