De temporada

Melón por Todos los Santos y coles en verano. En el mercado podemos encontrar de todo en cualquier momento del año. Pero sobran motivos para comer la fruta y la verdura de temporada. ¡Los repasamos!
un manat de calçots a l'hort

La gran mayoría de las frutas y verduras que encontramos en el mercado están ahí todo el año, pero sólo unas cuantas son propias de la época en la que estamos. Este calendario indica cuáles son.

Es un consejo bastante oído, el de comer hortalizas y fruta de temporada. ¿Por qué se aconseja?

Una de los principales puntos favorables es que incrementa la probabilidad que los alimentos sean de cultivo local, y comprar productos locales es importante por varios motivos relevantes: fortalecemos a la economía y al campesinado locales, favorecemos la soberanía alimentaria, reducimos drásticamente el requerimiento de transporte y por tanto el consumo de energía y los impactos ambientales, y preservamos la cultura alimentaria de nuestra zona.

 

Sobre las verduras de invernadero

Las verduras de fuera de temporada que encontramos en el mercado también pueden ser de cultivo local, o no demasiado lejano, si se han cultivado en invernaderos.

El cultivo en invernadero es una práctica que se ha llevado a cabo desde la antigüedad, y es posible que recorrer a ella sea poco menos que imprescindible para alimentar a toda la población de nuestro país. Sin embargo, según como se haga puede presentar una serie de problemáticas.

  • Los plásticos que cubren los invernaderos se tienen que cambiar completamente cada 2-4 años; duran más cuanto más avanzado, y caro, es el tipo concreto de plástico que se utiliza. El deterioro es debido por un lado a algunos de los fitosanitarios que se aplican por aspersión (principalmente azufre y cloro) y por otra a la intemperie (sol, lluvia, viento). Sólo en la provincia de Almeria hay más de 30.000 hectáreas cubiertas por plásticos (una hectárea es algo mayor que un campo de fútbol de las dimensiones más habituales).
  • Entre los tipos de plásticos avanzados hay los que se denominan “térmicos”, que tienen la propiedad de mantener al menos parte del calor del sol durante la noche. Es decir, las plantas se ven privadas del fresco nocturno natural, i del consecuente reposo.
  • En algunas zonas climáticas los invernaderos están calefactados. Ello comporta un consumo de energía significativo, la mayoría de las veces –todavía– no renovable y emisora de gases de efecto invernadero (del globo terráqueo, en este caso).
  • En nuestro país la producción de hortalizas en invernadero (destinada al consumo interno y a la exportación) está concentrada en la zona almeriense. En ella se dan dinámicas laborales de explotación por lo que respecta a remuneración, horarios o estabilidad, en miles de casos fuera de la legalidad. Lo podemos ver en el documental “España: los náufragos del mar de plástico”. El personal, por otro lado, está expuesto a la aspersión de fitosanitarios, y es probable que en no pocos casos no dispongan de los equipos de protección adecuados.

Por todo esto conviene servirnos de los invernaderos en la justa medida, sin abusar de ellos. Cuanta más verdura del tiempo comamos, menos demanda generaremos al cultivo en invernadero.

 

Fruta de contraestación

En el caso de la fruta, si no es de temporada es difícil que pueda ser local, salvo las frutas que se mantienen bien en cámaras (manzanas, peras y, durante unos cuantos meses, naranjas y mandarinas). Lo más habitual es que venga de países de una latitud similar a la nuestra pero del hemisferio sur; por eso también se le llama fruta de contraestación.

En España, alrededor del 75% de las importaciones de fruta se hacen en contraestación, y los principales orígenes son Chile, Argentina, Suráfrica y Nueva Zelanda.1 El coste ambiental es altísimo; el gasto energético de un kilo de fruta de contraestación puede multiplicar por 40 o 50 la de un kilo de fruta local.2

Constituye otra razón de peso para optar por productos de temporada.

 

Más ventajas

Además de hacer más fácil alimentar la vida en nuestra tierra y alimentarnos de la vida en nuestra tierra, comiendo alimentos de temporada conseguimos otros puntos positivos:

  • Reducimos la necesidad de empaquetado y conservantes químicos; los productos que se aplican a los alimentos para que aguanten una vez recolectados pueden ser tanto o más perjudiciales como los que se aplican durante el cultivo, especialmente en el caso de la fruta.
  • Adaptamos nuestra dieta a las condiciones para la vida propias de cada estación, acompasamos el organismo con la naturaleza. No es por casualidad que en verano se cosecha la fruta más refrescante.
  • Nos puede ayudar a descubrir nuevas recetas, como por ejemplo las ensaladas invernales de coles.
  • Cuando es temporada, la fruta y las hortalizas van más baratas. Podemos comprar en cantidad y hacer conservas para todo el año. Aquí podemos aprender a hacer conservas de tomate y de frutas de verano.

 

 

Notas

1. Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España: Base de datos de comercio exterior.
2. María Heras: Comer ecológico y local para ahorrar energía. Opcions núm. 38.


Álvaro Porro

Ex investigador de Opcions y ex director del Centro de Investigación e Información en Consumo


Montse Peiron

Redacción de Opcions.


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