¿Cómo consumir menos material escolar?

Entrar en una papelería dispuestos a estrenar material escolar puede ayudar a superar el luto de las vacaciones que ya se fueron. Pero para hacer un consumo consciente de material escolar, el primer paso es valorar cómo podemos reducir su consumo. ¡Aquí damos algunas pistas!
Consumir menos material escolar.

Consumir menos material escolar es el primer paso para consumirlo de forma consciente. Podemos lograrlo con estas cuatro pautas: revisar necesidades, no malgastar, reparar y, finalmente, aprovechar material de la naturaleza o objetos desechados.

Revisar necesidades

Tan fácil como preguntarnos: ¿Seguro que es necesario? Que lo hayamos comprado cada año no significa que la respuesta sea sí. Que todos los compañeros de clase lo tengan, tampoco. Incluso, si es la escuela quien lo pide, podemos ponerlo en duda y comentarlo con el equipo. Por ejemplo las toallitas, aunque no son material escolar, frecuentemente figuran en las listas de las cosas que nos piden las escuelas. Por el contrario, las hay que han apostado por las alternativas. Así mismo, cuando nos encontramos en una época de gastos, puede ser un buen momento para hablar con los pequeños del consumo y de todo lo que implica.

No derrochar

Evitar el derroche es una de las principales medidas para consumir menos material escolar. En septiembre quizás ya hemos llegado tarde y el despilfarro del curso anterior nos obliga ahora a pasar por caja. Pero es el momento apropiado para hacer buenos propósitos para el curso que empezamos. Por ejemplo:

Utilizar un mango alarga lápices nos permite aprovechar hasta el último pedacito de color o lápiz. Es una buena medida para prolongar la vida del material que ya tenemos.

  • En el ordenador, predeterminar los márgenes de las páginas para que los textos ocupen el mínimo número de hojas.
  • Utilizar los papeles por las dos caras.
  • No abusar de los subrayados fluorescentes
  • No perder el material escolar. Si cada objeto tiene su lugar, enseguida notaremos que falta si nos olvidamos de guardarlo.

Mantener en buen estado

Sólo hay que cuidar un poco el material para conseguir que nos dure más. Algunas ideas que ayudan:

  • Tapar siempre los útiles que contengan tinta como pueden ser bolígrafos y rotuladores.
  • No morder lápices y bolígrafos. Si no lo podemos evitar, hay mordedores que protegen los útiles de escritura. Es recomendable asegurarnos que sean de silicona y libres de BPA y tóxicos.
  • Evitar que se mojen los objetos de papel o cartón, como libros y libretas.
  • Colocar cantoneras metálicas en las carpetas. Si no las encontramos en la papelería habitual, podemos buscar en las tiendas de scrapbooking.
  • No dejar (¡ni arrastrar!) la mochila sobre suelos con materiales que hagan fricción, como piedrecitas.
  • En lo que afecta al ordenador: no taparle la rejilla de ventilación, tenerla siempre cubierta con un tejido liviano para evitar que le entre polvo la reixeta de ventilació, tenir-la sempre coberta amb un teixit poc tupit per evitar que hi entri pols (es la causa de muchos relentimientos), elevar el portátil para que respire mejor (con dos barritas de madera, por ejemplo), no mover el aparato en funcionamiento, hacer copias de seguridad regularmente.

Reparar

Al acabar el curso escolar o durante las vacaciones de verano, podemos revisar el material del que disponemos, desechar el que ya esté inservible y lavar o reparar todo lo que aprovecharemos. De esta forma conseguiremos consumir menos material escolar en septiembre. Por ejemplo, si la carpeta tiene las puntas desgastadas por carecer de cantoneras, podemos forrarla y aprovechar para personalizarla. Así paramos el deterioro y nos ahorramos comprar una nueva en setiembre. Las mochilas pueden quedar como el primer día pasándolas por la lavadora aunque es recomendable hacerles un tratamiento previo en las zonas más sucias con un cepillo para las uñas y un poco de detergente. Si hay desgarrones se pueden remendar.

En este “A fondo” de Opcions proporcionamos  muchos recursos para reparar aparatos.

La calculadora científica averiada posiblemente se pueda reparar. ¡Hay que intentarlo! Si los aparatos informáticos fallan, revisémoslos:

  • Limpiemos el polvo de los ventiladores. Lo que acumula más suciedad es la fuente de alimentación (las aspas que se ven a través de la rejilla). Lo mejor es sacar la tapa de la torre y soplar las aspas con un esprai de aire comprimido (de venta en tiendas de informática), o pasarle una aspiradora. Podemos aprovechar para sacar el polvo de la placa base y el resto de ventiladores y disipadores de calor. En la red hay muchos vídeos que muestran cómo hacerlo.
  • Limpiemos el software y vaciemos el disco de archivos innecesarios. Para hacerlo es muy práctica la aplicación gratuita CCleaner.

Si después de estas dos medidas siguen los problemas de lentitud, quizá hay que ampliar memoria, actualizar software (a discreción: hay versiones nuevas que no aportan utilidades significativas y en cambio son más pesadas) o llevar el aparato a reparar.


Laia Tresserra

Directora de Opcions

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