¿Quién filtra los filtros?

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La Comisión Europea (CE) regula los ingredientes que permite usar en los productos cosméticos. Se pueden consultar en este enlace. Si, por ejemplo, seleccionamos los filtros UV (ver “Cremas de protección solar”), obtendremos dos filtros físicos (tanto en tamaño de nanopartículas com en tamaño normal) y 25 químicos.

El reglamento europeo REACH, que autoriza y controla los compuestos químicos, ha definido la categoría “sustancias altamente preocupantes” para referirse a las más peligrosas: cancerígenas, mutagénicas, tóxicas para la reproducción, PBT (persistentes y bioacumulativas y tòxicas), disruptores hormonales y otras con el mismo nivel de nocividad. Ninguo de los filtros UV permitdos está en la lista de sustancias altamente preocupantes que mantiene la Comisión Europea, claro.

Sin embargo, el International Chemical Secretariat (ChemSec), basándose en estudios y bases de datos científicas públicas y solventes, considera que tres de los filtros químicos permitidos se tienen que catalogar como altamente preocupantes, según la definición de REACH. ChemSec es una organización sin ánimo de lucro formada por químico y científicos del mundo político y de la industria que trabaja por avanzar hacia un mundo sin tóxicos, en contacto con legisladores, empresas e investigadores. Uno de sus principales financiadores es el gobierno sueco y recibe donaciones de varias organizaciones ambientalistas y sociales.

ChemSec ve que los procesos para catalogar sustancias como altamente preocupantes por parte de la CE son muy lentos, y su tarea es acelerar la catalogación. Con este fin ha creado la lista “SIN”, del inglés “Substitute It Now!”: ¡sustituirlo ya! En ella figuran los compuestos que considera altamente preocupantes y que deberían ser reconocidos como tales por REACH; por ejemplo, los tres filtros químicos que decíamos (benzophenone-3, 4-methylbenzylidene camphor y 2-ethylhexyl 4-methoxycinnamate).

De hecho, REACH ya ha desautoritzado otro filtro químico que hace dos años estaba en la llista SIN (3-benzylidene camphor), y previamente lo habían hecho Francia y Dinamarca por su cuenta. Y es que la Comisión Europea ha manifestado que la lista SIN es una impulsora principal para la innovación, y el Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente la ha destacado com herramienta de evaluación de los compuestos químicos.

¿Por qué la Comisión Europea va más despacio que ChemSec a catalogar las sustancias altamente preocupantes? Porque para tomar decisiones se basa en estudios de toxicidad que en muchas ocasiones encarga a la propia industria química, tarda en valorarlos y, si los encuentra poco concluyentes, pide otros. Además, recibe presiones desde distintos lados para que es decante hacia un lado u el otro. La presión de la industria, fabricante de las sustanciás, es tremendamente más poderosa que la de las organizaciones sociales.

Mientras, la población seguimos expuestos a estas sustancias, a través de los productos cosméticys y muchos otros. Y con la “lentitud” (o sumisión) de los reguladores europeos, la lista SIN va creciendo: en 2015 reunía 47 sustancias; hoy son 912.

 

 

 

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Montse Peiron

Responsable de investigación de Opcions.